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martes, 20 de septiembre de 2011

Programa de la Escuela del Ministerio Teocrático del año 2011 Semana 19 de Septiembre

Lectura de la Biblia: Salmo 135-141
Núm. 1: Salmo 137:1–138:8
Núm. 2: Por qué nos consuelan las palabras de Pablo en Romanos 14:7-9
Núm. 3: El Reino de Dios hará de la Tierra un paraíso (rs pág. 306 párrs. 4, 5)




  (Salmos 135:1-141:10)  



Salmos 135

135 ¡Alaben a Jah! Alaben el nombre de Jehová, ofrezcan alabanza, oh siervos de Jehová,  2 ustedes los que están de pie en la casa de Jehová, en los patios de la casa de nuestro Dios.  3 Alaben a Jah, porque Jehová es bueno. Celebren con melodía su nombre, porque es agradable.  4 Porque Jah ha escogido aun a Jacob para sí, a Israel por propiedad especial suya.  5 Porque yo mismo bien sé que Jehová es grande, y nuestro Señor es más que todos los [demás] dioses.  6 Todo cuanto a Jehová le deleitó [hacer] lo ha hecho en los cielos y en la tierra, en los mares y en todas las profundidades acuosas.  7 Está haciendo ascender vapores desde la extremidad de la tierra; ha hecho hasta conductos para la lluvia; está sacando el viento de sus almacenes,  8 aquel que derribó a los primogénitos de Egipto, tanto a hombre como a bestia.  9 Envió señales y milagros en medio de ti, oh Egipto, sobre Faraón y sobre todos sus siervos; 10 aquel que derribó a muchas naciones y mató a reyes potentes, 11 aun a Sehón, el rey de los amorreos, y a Og, el rey de Basán, y a todos los reinos de Canaán, 12 y que dio la tierra de ellos como una herencia, una herencia a Israel su pueblo. 13 Oh Jehová, tu nombre es hasta tiempo indefinido. Oh Jehová, la mención conmemorativa de ti es hasta generación tras generación. 14 Porque Jehová defenderá la causa de su pueblo, y sentirá pesar aun respecto a sus siervos. 15 Los ídolos de las naciones son plata y oro, la obra de las manos del hombre terrestre. 16 Boca tienen, pero no pueden hablar nada; ojos tienen, pero no pueden ver nada; 17 oídos tienen, pero no pueden prestar oído a nada. Además, no existe espíritu en su boca. 18 Quienes los hacen llegarán a ser lo mismo que ellos, todos los que en ellos confían. 19 Oh casa de Israel, de veras bendigan a Jehová. Oh casa de Aarón, de veras bendigan a Jehová. 20 Oh casa de Leví, de veras bendigan a Jehová. Ustedes los que temen a Jehová, bendigan a Jehová. 21 Bendecido desde Sión sea Jehová, que está residiendo en Jerusalén. ¡Alaben a Jah!

Salmos 136

136 Den gracias a Jehová, porque él es bueno: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido;  2 den gracias al Dios de los dioses: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido;  3 den gracias al Señor de los señores: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido;  4 al Hacedor de cosas maravillosas, grandes, a solas: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido;  5 a Aquel que hizo los cielos con entendimiento: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido;  6 a Aquel que tendió la tierra por encima de las aguas: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido;  7 a Aquel que hizo las grandes luces: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido;  8 aun el sol para dominio de día: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido;  9 la luna y las estrellas para dominio aunado de noche: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido; 10 a Aquel que derribó a Egipto en sus primogénitos: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido; 11 y a Aquel que sacó a Israel de en medio de ellos: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido; 12 por una mano fuerte y por un brazo extendido: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido; 13 a Aquel que cortó el mar Rojo en partes: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido; 14 y que hizo a Israel pasar por en medio de él: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido; 15 y que sacudió a Faraón y su fuerza militar al mar Rojo: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido; 16 a Aquel que hizo a su pueblo andar por el desierto: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido; 17 a Aquel que derribó a grandes reyes: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido; 18 y que procedió a matar a reyes majestuosos: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido; 19 aun a Sehón, el rey de los amorreos: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido; 20 y a Og, el rey de Basán: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido; 21 y que dio la tierra de ellos como herencia: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido; 22 una herencia a Israel su siervo: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido; 23 quien durante nuestra condición abatida se acordó de nosotros: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido; 24 y que repetidas veces nos arrancó de nuestros adversarios: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido; 25 Aquel que da alimento a toda carne: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido; 26 den gracias al Dios de los cielos: porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido.


Salmos 137

137 Junto a los ríos de Babilonia... allí nos sentamos. También lloramos al acordarnos de Sión.  2 Sobre los álamos en medio de ella colgamos nuestras arpas.  3 Porque allí los que nos tenían cautivos nos pidieron las palabras de una canción, y los que se mofaban de nosotros... regocijo: “Cántennos una de las canciones de Sión”.  4 ¿Cómo podemos cantar la canción de Jehová sobre suelo extranjero?  5 Si te olvidara, oh Jerusalén, sea olvidadiza mi diestra.  6 Que mi lengua se pegue a mi paladar, si no me acordara de ti, si no hiciera a Jerusalén ascender por encima de mi causa principal de regocijo.  7 Acuérdate, oh Jehová, respecto a los hijos de Edom del día de Jerusalén, que estuvieron diciendo: “¡Arrásen[la]! ¡Arrásen[la] hasta el fundamento dentro de ella!”.  8 Oh hija de Babilonia, que has de ser despojada violentamente, feliz será el que te recompense con tu propio tratamiento con que tú nos trataste.  9 Feliz será el que agarre y de veras estrelle a tus hijos contra el peñasco.


Salmos 138

De David.

138 Te elogiaré con todo mi corazón. Enfrente de otros dioses te celebraré con melodía.  2 Me inclinaré hacia tu santo templo, y elogiaré tu nombre, a causa de tu bondad amorosa y a causa de tu apego a la verdad. Porque has engrandecido tu dicho aun sobre todo tu nombre.  3 El día en que llamé, entonces procediste a responderme; empezaste a hacerme denodado en mi alma con fuerza.  4 Todos los reyes de la tierra te elogiarán, oh Jehová, porque habrán oído los dichos de tu boca.  5 Y cantarán acerca de los caminos de Jehová, porque la gloria de Jehová es grande.  6 Porque Jehová es alto, y, no obstante, al humilde lo ve; pero al altanero lo conoce solo de distancia.  7 En caso de que yo ande en medio de angustia, tú me conservarás vivo. A causa de la cólera de mis enemigos alargarás tu mano, y tu diestra me salvará.  8 Jehová mismo completará lo que es a mi favor. Oh Jehová, hasta tiempo indefinido es tu bondad amorosa. No desampares las obras de tus propias manos.

Salmos 139

Para el director. De David. Melodía.

139 Oh Jehová, tú me has escudriñado completamente, y [me] conoces.  2 Tú mismo has llegado a conocer mi sentarme y mi levantarme. Has considerado mi pensamiento desde lejos.  3 Mi viajar y mi yacer tendido has medido, y te has familiarizado hasta con todos mis caminos.  4 Pues no hay una sola palabra en mi lengua, cuando, ¡mira!, oh Jehová, tú ya lo sabes todo.  5 Detrás y delante, me has sitiado; y pones tu mano sobre mí.  6 [Tal] conocimiento es demasiado maravilloso para mí. Tan alto es, que yo no puedo alcanzarlo.  7 ¿Adónde puedo irme de tu espíritu, y adónde puedo huir de tu rostro?  8 Si ascendiera al cielo, allí estarías; y si tendiera mi lecho en el Seol, ¡mira!, tú [estarías allí].  9 Si tomara las alas del alba, para poder residir en el mar más remoto, 10 allí, también, tu propia mano me guiaría y tu diestra me asiría. 11 Y si yo dijera: “¡De seguro la oscuridad misma prestamente se apoderará de mí!”, entonces la noche sería luz en torno a mí. 12 Aun la oscuridad misma no resultaría demasiado oscura para ti, sino que la noche misma brillaría tal como lo hace el día; lo mismo daría que la oscuridad fuera luz. 13 Porque tú mismo produjiste mis riñones; me tuviste cubierto en resguardo en el vientre de mi madre. 14 Te elogiaré porque de manera que inspira temor estoy maravillosamente hecho. Tus obras son maravillosas, como muy bien percibe mi alma. 15 Mis huesos no estuvieron escondidos de ti cuando fui hecho en secreto, cuando fui tejido en las partes más bajas de la tierra. 16 Tus ojos vieron hasta mi embrión, y en tu libro todas sus partes estaban escritas, respecto a los días en que fueron formadas y todavía no había una entre ellas. 17 Así es que, para mí, ¡cuán preciosos son tus pensamientos! Oh Dios, ¡hasta cuánto llega la gran suma de ellos! 18 Si yo tratara de contarlos, son más que hasta los granos de arena. He despertado, y sin embargo todavía estoy contigo. 19 ¡Oh, que tú, oh Dios, mataras al inicuo! Entonces hasta los hombres culpables de sangre ciertamente se apartarán de mí, 20 los que dicen cosas acerca de ti conforme a [su] idea; han tomado [tu nombre] de manera indigna... tus adversarios. 21 ¿No odio yo a los que te odian intensamente, oh Jehová, y no me dan asco los que se sublevan contra ti? 22 De veras los odio con un odio completo. Han llegado a ser para mí verdaderos enemigos. 23 Escudríñame completamente, oh Dios, y conoce mi corazón. Examíname, y conoce mis pensamientos inquietantes, 24 y ve si hay en mí algún camino doloroso, Y guíame en el camino de tiempo indefinido.

Salmos 140

Para el director. Melodía de David.
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140  Líbrame, oh Jehová, de los hombres malos; quieras salvaguardarme hasta del hombre de hechos de violencia,  2 de los que han tramado cosas malas en [su] corazón, que todo el día siguen atacando como en guerras.  3 Han aguzado su lengua como la de una serpiente; la ponzoña de la víbora cornuda está debajo de sus labios. Sélah.  4 Guárdame, oh Jehová, de las manos del inicuo; quieras salvaguardarme hasta del hombre de hechos de violencia, de los que han tramado empujar mis pasos.  5 Los que a sí mismos se ensalzan me han escondido una trampa; y sogas han tendido como red al lado del sendero trillado. Lazos han colocado para mí. Sélah.  6 He dicho a Jehová: “Tú eres mi Dios. De veras presta oído, oh Jehová, a la voz de mis súplicas”.  7 Oh Jehová el Señor Soberano, la fuerza de mi salvación, tú has cubierto mi cabeza en resguardo en el día de la fuerza armada.  8 No otorgues, oh Jehová, los deseos vehementes del inicuo. No promuevas su maquinar, para que no sean ensalzados. Sélah.  9 En cuanto a las cabezas de los que me cercan, que el gravoso afán de sus propios labios las cubra. 10 Que sobre ellos se dejen caer brasas ardientes. Que se les haga caer en el fuego, en hoyos acuosos, para que no se levanten. 11 El gran hablador... que no sea establecido firmemente en la tierra. El hombre de violencia... que la maldad misma lo cace con repetidos golpes de punta. 12 Bien sé yo que Jehová ejecutará la reclamación legal del afligido, el juicio de los pobres. 13 De seguro los justos mismos darán gracias a tu nombre; los rectos morarán delante de tu rostro.

Salmos 141

Melodía de David.

141 Oh Jehová, te he invocado. De veras apresúrate a mí. De veras presta oído a mi voz cuando clamo a ti.  2 Que mi oración esté preparada como incienso delante de ti; el levantar las palmas de mis manos, como la ofrenda de grano al atardecer.  3 Pon guardia, sí, oh Jehová, para mi boca; pon vigilancia, sí, sobre la puerta de mis labios.  4 No inclines mi corazón a nada malo, para efectuar hechos escandalosos en iniquidad con hombres que están practicando lo que es perjudicial, para que no me alimente yo de sus bocados exquisitos.  5 Si me golpeara el justo, sería una bondad amorosa; y si me censurara, sería aceite sobre la cabeza, que mi cabeza no querría rehusar. Porque todavía habría aun mi oración durante las calamidades de ellos.  6 Sus jueces han sido arrojados abajo a los lados del peñasco, pero ellos han oído mis dichos, que son agradables.  7 Como cuando uno está hendiendo y partiendo [algo] en la tierra, nuestros huesos han sido esparcidos a la boca del Seol.  8 Sin embargo, mis ojos están dirigidos a ti, oh Jehová el Señor Soberano. En ti me he refugiado. No derrames mi alma.  9 Guárdame de las garras de la trampa que me han tendido, y de los lazos de los que practican lo que es perjudicial. 10 Los inicuos caerán en sus propias redes todos juntos, mientras yo, por mi parte, paso adelante.





Núm. 1: Salmo 137:1–138:8


137 Junto a los ríos de Babilonia... allí nos sentamos. También lloramos al acordarnos de Sión.  2 Sobre los álamos en medio de ella colgamos nuestras arpas.  3 Porque allí los que nos tenían cautivos nos pidieron las palabras de una canción, y los que se mofaban de nosotros... regocijo: “Cántennos una de las canciones de Sión”.  4 ¿Cómo podemos cantar la canción de Jehová sobre suelo extranjero?  5 Si te olvidara, oh Jerusalén, sea olvidadiza mi diestra.  6 Que mi lengua se pegue a mi paladar, si no me acordara de ti, si no hiciera a Jerusalén ascender por encima de mi causa principal de regocijo.  7 Acuérdate, oh Jehová, respecto a los hijos de Edom del día de Jerusalén, que estuvieron diciendo: “¡Arrásen[la]! ¡Arrásen[la] hasta el fundamento dentro de ella!”.  8 Oh hija de Babilonia, que has de ser despojada violentamente, feliz será el que te recompense con tu propio tratamiento con que tú nos trataste.  9 Feliz será el que agarre y de veras estrelle a tus hijos contra el peñasco.

De David.

138 Te elogiaré con todo mi corazón. Enfrente de otros dioses te celebraré con melodía.  2 Me inclinaré hacia tu santo templo, y elogiaré tu nombre, a causa de tu bondad amorosa y a causa de tu apego a la verdad. Porque has engrandecido tu dicho aun sobre todo tu nombre.  3 El día en que llamé, entonces procediste a responderme; empezaste a hacerme denodado en mi alma con fuerza.  4 Todos los reyes de la tierra te elogiarán, oh Jehová, porque habrán oído los dichos de tu boca.  5 Y cantarán acerca de los caminos de Jehová, porque la gloria de Jehová es grande.  6 Porque Jehová es alto, y, no obstante, al humilde lo ve; pero al altanero lo conoce solo de distancia.  7 En caso de que yo ande en medio de angustia, tú me conservarás vivo. A causa de la cólera de mis enemigos alargarás tu mano, y tu diestra me salvará.  8 Jehová mismo completará lo que es a mi favor. Oh Jehová, hasta tiempo indefinido es tu bondad amorosa. No desampares las obras de tus propias manos.


Núm. 2: Por qué nos consuelan las palabras de Pablo en Romanos 14:7-9

(Romanos 14:7-9) Ninguno de nosotros, de hecho, vive con respecto a sí mismo únicamente, y ninguno muere con respecto a sí mismo únicamente; 8 pues tanto si vivimos, vivimos para Jehová, como si morimos, morimos para Jehová. Por consiguiente, tanto si vivimos como si morimos, pertenecemos a Jehová. 9 Porque con este fin murió Cristo y volvió a vivir otra vez, para ser Señor tanto sobre los muertos como sobre los vivos.




*** WT 78 15/08 pág. 12 ***


Viviendo como quienes pertenecen a Jehová

“Tanto si vivimos como si morimos, pertenecemos a Jehová.”—Rom. 14:8.


LOS cristianos verdaderos están interesados en vivir en paz con las demás personas. (Rom. 12:18) Los miembros de la congregación cristiana hacen esto por medio de dar atención a las cosas más importantes y minimizar las cosas que no son esenciales para promover la fe. (1 Tim. 1:4) Entre las cosas importantes, se esfuerzan por tener unidad de fe y acción. Como ilustración de esta unidad, el apóstol Pablo señala al cuerpo humano. Tal como los miembros de un cuerpo saludable funcionan de manera unificada para el bien del cuerpo entero, lo cual le permite efectuar una obra que vale la pena, así sucede en la congregación cristiana. No debe haber divisiones en este “cuerpo,” sino que ‘sus miembros deben tener el mismo cuidado los unos de los otros.’—1 Cor. 12:25.
 


2 Sin embargo, esta unidad no es uniformidad. El hecho de que todos los cristianos creen en el único Dios Todopoderoso y en su Hijo Jesucristo, quien es Cabeza sobre la congregación, no hace que se parezcan cada uno a otro “como dos gotas de agua,” ni les hace hablar mecánicamente, como si fueran autómatas. No, cada uno tiene su personalidad singular, su propio punto de vista en asuntos que no son esenciales para la salvación. Cada uno difiere de los demás, más o menos, en su manera de arreglar los asuntos y de hacer las cosas, hasta en rutinas diarias del trabajo, en el esparcimiento y la diversión. Esto se debe, en gran medida, al hecho de que las circunstancias y los antecedentes de los individuos varían extensamente.
3 No obstante, hagan lo que hagan los cristianos, han de hacerlo de todo corazón como para Jehová Dios. Un cristiano quizás no entienda plenamente por qué otro ve o hace las cosas de cierta manera. Pero se da cuenta de que Dios es el Juez de sus siervos. Y, tal como el cristiano trata de hacer todas las cosas como mejor entiende y puede, para agradar a Jehová, así atribuye a sus hermanos los mismos motivos guiados por la conciencia. El apóstol Pablo dice lo siguiente sobre esto:
“Ninguno de nosotros, de hecho, vive con respecto de sí mismo únicamente, y ninguno muere con respecto de sí mismo únicamente; pues tanto si vivimos, vivimos para Jehová, como si morimos, morimos para Jehová. Por consiguiente, tanto si vivimos como si morimos, pertenecemos a Jehová.”—Rom. 14:7, 8.
 



4 Hasta el cristiano más sincero y concienzudo tiene imperfecciones y faltas y por lo tanto no siempre permanece libre de hechos egoístas. Pero no es el gran fin suyo en la vida el hacerse rico o entregarse a una vida de placeres y comodidad. No está viviendo respecto de sí mismo o para sí mismo solamente. Lo que principalmente busca en la vida es agradar a Dios por medio de hacer Su voluntad. Está dispuesto a morir en cualquier tiempo si su muerte puede ser útil con relación al propósito de Dios. Y tal como ha vivido su vida como quien pertenece a Dios, así en la muerte Jehová lo cuenta como Suyo. De hecho, al afrontar la muerte ese cristiano está seguro de recibir la resurrección, porque Jehová ve como vivos, no como muertos, a los que lo hacen su Dios.—Mat. 22:31, 32; Rom. 4:17.



Núm. 3: El Reino de Dios hará de la Tierra un paraíso (rs pág. 306 párrs. 4, 5) 

*** rs pág. 306 párrs. 4-5 Reino ***

Hacer de la Tierra un paraíso


Luc. 23:43: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el Paraíso.”


Sal. 98:7-9: “Truene el mar y lo que lo llena, la tierra productiva y los que moran en ella. Que los ríos mismos batan sus manos; todas juntas clamen gozosamente las montañas mismas delante de Jehová, porque ha venido a juzgar la tierra. Juzgará la tierra productiva con justicia y a los pueblos con rectitud.” (Compárese con Génesis 1:28; 2:15; Isaías 55:11.)





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