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lunes, 8 de agosto de 2011

Yo conozco un pueblo…

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Mito, tradición y milagro

La humanidad toda siempre ha descansado y ha empujado su vida a través de mitos, tradiciones y milagros. Las naciones más adelantadas y prósperas, de todos los tiempos, han jugado sus cartas montadas en esos tres recursos: mitos, tradiciones y milagros. Luego, durante siglos la Edad Media –siglos V al XV- fue terreno fértil para plantar y dar muchos frutos paridos por los mitos, tradiciones y milagros. Esta verdad histórica ha dado sus mejores frutos en el campo religioso.

La Biblia nos habla de siete grandes potencias/imperios que tuvieron mucho que ver con los propósitos de Dios, según se fue desarrollando ese propósito, que comienza en Génesis y termina en Apocalipsis. Fueron todas ellas naciones de primer orden político, económico, social y militar. En todas ellas la religión jugó un papel preponderante. Y todas ellas tienen una característica en común: han sido enemigas de los propósitos de Dios para la Tierra.

En orden cronológico son: Egipto, Asiria, Babilonia, la potencia binaria Medo-Persa, Grecia, Roma y la potencia binaria Gran Bretaña/Estados Unidos. En todas ellas se han generado los vicios más absurdos y execrables que el hombre haya podido imaginar. Todas ellas han dado coces contra Cielo y Tierra. Se han portado como agrios rebeldes, no dispuestos a sujetarse a los propósitos de Jehová Dios, el Unico verdadero Dios del universo.

Algunos mitos que han traspasado las fronteras del tiempo son: que el hombre posee un alma inmortal, que las personas malas sufren tormento en un infierno inextinguible, que todos los seres humanos buenos van al cielo, que Dios es una Trinidad, que María es la Madre de Dios, y que está correcto usar imágenes para adorar a Dios. Estos son solo unos cuantos eslabones de esa larga cadena de mitos que nacieron al amparo de la oscuridad espiritual de la Edad Media.

Todos ellos frutos de la Madre y Maestra Iglesia Católica Romana. Al día de hoy esos mitos siguen tan vigentes como cuando fueron formulados hace muchos siglos atrás. Son enseñanzas muy bien hilvanadas que cautivan prácticamente a toda la humanidad. Pero cuando son sometidos a un profundo escrutinio bíblico, entonces todo el castillo mágico se viene al suelo. Todo lo construido a base de mitos no resiste la verdad, y se tiene que seguir añadiendo otros más para sostener lo insostenible

Una sola pregunta: Si todos los buenos van al cielo y todos los malos van al infierno, ¿adónde quedan las promesas de Dios para la Tierra y la gente mansa que habrá de vivir en ella?

La tradición es otra fuente muy fecunda que ha afectado grandemente al campo religioso. Por eso están presentes en casi todas las religiones. La cristiandad, en particular, ha bebido largamente de esa fuente. Esas muchas tradiciones han sido utilizadas para tratar de crear conexiones históricas que no tienen base bíblica alguna. Las tradiciones son ataduras que dañan la verdad bíblica. Los afamados teólogos de la cristiandad han utilizado esas muletas para darle credibilidad y respeto a ideas preconcebidas. Un ejemplo clásico es la supuesta presencia del apóstol Pedro en Roma.

Recordemos: Si la montaña no va a Mahoma, Mahoma va a la montaña. Por lo tanto, pudiéramos inferir: Si Pedro no va a Roma, Roma va a Pedro. Aunque eso implique trasladar Roma hasta la lejana geografía de Irak, donde estaba situada Babilonia, la que algunos apodan Roma, y donde sí estuvo presente en su misión evangelisadora el apóstol Pedro. Jesucristo, el Hijo de Dios, fue un duro crítico de unas tradiciones que estaban divorciadas de las enseñanzas que él les trajo al mundo. Dijo: “En vano me siguen adorando, porque enseñan como doctrinas mandatos de hombres. Soltando el mandamiento de Dios, ustedes tienen firmemente asida la tradición de los hombres”. Indudablemente, hay ciegos para la eternidad.

Soy un ferviente creyente de todos los milagros que se relatan en el Viejo Testamento, los que llevó a cabo Jesús, y los efectuados por los apóstoles. Hoy en día se reportan muchos milagros y milagritos alrededor del mundo. Unos creen en ellos, otros no creen en nada. ¿Qué nos advierte la Biblia al respecto? Que hay que discernir con exactitud dónde está la verdad y dónde la mentira. El apóstol Pablo habló de tiempos donde ”la verdad sería cambiada por la mentira, y la mentira por la verdad”. También se nos advierte que “Satanás mismo sigue transformándose en ángel de luz”. El apóstol Pabló también enseñó: “Sea que haya dones de profetizar, serán eliminados; sea que haya dones de hablar en lenguas, cesarán; sea que haya conocimiento revelado por Dios, será eliminado”. Estas bondadosas advertencias deben tomarse muy en serio. ¿Por qué? Porque hay otra fuente que es capaz de hacer grandes portentos. ¿Cuál es esa fuente?

La Biblia lo declara honestamente. Jesús dijo: “El gobernante del mundo viene. Y él no tiene dominio sobre mi”. Por lo tanto, el gobernante de este mundo está en oposición a Jesús. Entonces, ¿quién es esa criatura tan poderosa?

El apóstol Juan nos dice: “El mundo entero yace en el poder del inicuo”. La Biblia le quita el antifaz al declarar: “El que es llamado Diablo y Satanás…está extraviando a toda la tierra habitada”. Este es el archienemigo de Jehová, y los propósitos que él tiene para la tierra y toda la humanidad que en ella vive. Esa fue la criatura maléfica que tentó a Jesús ofreciéndole “todos los reinos del mundo”.

Yo conozco un pueblo que aprende, enseña y vive todas estas verdades que están declaradas en la palabra de Jehová Dios. Se afana por todo el planeta anunciando la verdad que ninguna otra institución religiosa hace. Son hombres y mujeres que predican sin alboroto el poder majestuoso de Dios. No se retraen de decir la verdad, por más dura que sea la misma. En sus enseñanzas no se encuentran mitos, ni tradiciones, ni milagros a borbotones. Enseñan la verdad tal como está descrita en la Biblia, sin poner cataplasmas para tapar dolores e indignaciones.



Ese pueblo no se inmiscuye en el sucio sistema político de este mundo. Tampoco participa en las deshumanizadas guerras que tanto han abatido a la humanidad. Tampoco participa en los deshonestos negocios que tienen en esclavitud al hombre. En ese pueblo no hay avaricia, ni idolatría, ni se promueven los juegos de azar. En los predios de sus sitios de reunión (Salón del Reino) no hay bingos, ni ventas de nada. Allí solo se habla cosas que exaltan el buen nombre de Jehová y su Hijo Jesucristo. Ese es su historial y su carta de presentación. Por sus fuertes convicciones se someten de buen ánimo a las leyes de los países donde predican. No importa si estos son democracias o dictaduras. Cumpliendo así el mandato bíblico de “dar a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”. Su neutralidad es valiente y asombrosa. No todo el mundo puede someterse a tales principios, a tal honestidad y a tan alta ética de vida. ¡Eso es una verdadera espiritualidad!

Ese pueblo es mundialmente conocido como los Testigos de Jehová. Van por el mundo ofreciendo sus enseñanzas en más de cuatrocientos idiomas, en unos 236 países. Sin fanfarria y con humildad hacen visitas de casa en casa,tal como Jesús enseñó a sus discípulos. Ni truenos, ni relámpagos, ni lluvias atemorizantes pueden detener los ánimos de este pueblo por llevar la palabra de Dios a todos los rincones del planeta Tierra. Este es un pueblo que no pierde tiempo en los entretenimientos mundanos que tanto daño le hacen a la juventud de estos días. Su bandera es la verdad, su escudo la mano de Dios, y su lucha es ganar corazones.

Queda de ustedes,

Arturo Cardona Mattei

Caguas, Puerto Rico 

1 comentario:

  1. Anónimo11:51 a.m.

    Muy buena descripción de nuestro trabajo y la diferencia entre lo que el mundo cree y lo que la Biblia expresa.

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