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lunes, 22 de agosto de 2011

Programa de la Escuela del Ministerio Teocrático del año 2011 Semana 22 de Agosto

Lectura de la Biblia: Salmos Salmos 106 a 109
Núm. 1: Salmo 109:1-20
Núm. 2: El Reino de Dios hará que reinen la justicia y la rectitud (rs pág. 305 párrs. 1-3)
Núm. 3: Jehová y Jesús, ejemplos de buenos modales que hay que imitar




(Salmos 106:1-109:31)
106 ¡Alaben a Jah! Den gracias a Jehová, porque él es bueno; porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido.  2 ¿Quién puede proferir las poderosas ejecuciones de Jehová, [o] puede hacer que toda la alabanza de él sea oída?  3 Felices son los que observan lo justo, que hacen justicia todo el tiempo.  4 Acuérdate de mí, oh Jehová, con la buena voluntad hacia tu pueblo. Cuídame con tu salvación,  5 para que yo vea la bondad para con tus escogidos, para que me regocije con el regocijo de tu nación, para que me jacte con tu herencia.  6 Hemos pecado, lo mismo que nuestros antepasados; hemos obrado mal; hemos actuado inicuamente.  7 Respecto a nuestros antepasados en Egipto, no mostraron perspicacia en cuanto a tus obras maravillosas. No se acordaron de la abundancia de tu magnífica bondad amorosa, sino que se portaron con rebeldía junto al mar, al lado del mar Rojo.  8 Y él procedió a salvarlos por causa de su nombre, para dar a conocer su poderío.  9 Por consiguiente, reprendió al mar Rojo, y este gradualmente se secó; y los llevó caminando a través de la profundidad acuosa como por el desierto; 10 y así los salvó de la mano del odiador y los reclamó de la mano del enemigo. 11 Y las aguas procedieron a cubrir a sus adversarios; ni uno de ellos quedó. 12 Entonces tuvieron fe en su palabra; empezaron a cantar su alabanza. 13 Rápidamente olvidaron sus obras; no esperaron su consejo. 14 Antes bien, mostraron su deseo egoísta en el desierto y se pusieron a someter a Dios a prueba en el desierto árido. 15 Y él procedió a concederles su solicitud, y a enviar una enfermedad de extenuación en su alma. 16 Y empezaron a envidiar a Moisés en el campamento, aun a Aarón, el santo de Jehová. 17 La tierra entonces se abrió, y se tragó a Datán, y cubrió a la asamblea de Abiram. 18 Y un fuego empezó a arder entre su asamblea; una llama misma empezó a devorar a los inicuos. 19 Además, ellos hicieron un becerro en Horeb y se inclinaron ante una imagen fundida, 20 de modo que trocaron mi gloria por una representación de un toro, uno que come vegetación. 21 Olvidaron a Dios su Salvador, el Hacedor de cosas grandes en Egipto, 22 de obras maravillosas en la tierra de Cam, de cosas inspiradoras de temor en el mar Rojo. 23 Y él estaba a punto de decir que fueran aniquilados, si no hubiera sido por Moisés, su escogido, que estuvo de pie en la brecha delante de él, para volver atrás su furia para que no [los] arruinara. 24 Y se pusieron a menospreciar la tierra deseable; no tuvieron fe en la palabra de él. 25 Y siguieron refunfuñando en sus tiendas; no escucharon la voz de Jehová. 26 De modo que él procedió a alzar la mano [en juramento] respecto a ellos, que los haría caer en el desierto, 27 y que haría caer a la prole de ellos entre las naciones, y que los esparciría entre las tierras. 28 Y ellos empezaron a apegarse a Baal de Peor y a comer los sacrificios de los muertos. 29 Puesto que estaban causando ofensa por sus tratos, un azote ahora prorrumpió entre ellos. 30 Cuando Finehás se puso de pie e intervino, entonces el azote se detuvo. 31 Y esto llegó a serle contado por justicia, por generación tras generación hasta tiempo indefinido. 32 Además, causaron provocación en las aguas de Meribá, de modo que a Moisés le fue mal por causa de ellos. 33 Porque le amargaron el espíritu y él empezó a hablar imprudentemente con sus labios. 34 No aniquilaron a los pueblos, como Jehová les había dicho. 35 Y empezaron a mezclarse con las naciones, y se pusieron a aprender sus obras. 36 Y siguieron sirviendo a sus ídolos, y estos llegaron a ser un lazo para ellos. 37 Y sacrificaban sus hijos y sus hijas a demonios. 38 De modo que siguieron vertiendo sangre inocente, la sangre de sus hijos y sus hijas, que sacrificaron a los ídolos de Canaán; y la tierra quedó contaminada con el derramamiento de sangre. 39 Y se hicieron inmundos por sus obras, y siguieron teniendo ayuntamiento inmoral por sus tratos. 40 Y la cólera de Jehová empezó a arder contra su pueblo, y él llegó a detestar su herencia. 41 Y repetidas veces los dio en mano de las naciones, para que los gobernaran los que los odiaban, 42 y para que sus enemigos los oprimieran, y para que fueran sojuzgados bajo la mano de ellos. 43 Muchas veces los libraba, pero ellos mismos se portaban con rebeldía en su proceder desobediente, y eran rebajados por su error. 44 Y él veía la angustia de ellos cuando oía su clamor rogativo. 45 Y se acordaba, tocante a ellos, de su pacto, y sentía pesar conforme a la abundancia de su magnífica bondad amorosa. 46 Y les otorgaba ser objeto de piedad delante de todos los que los tenían cautivos. 47 Sálvanos, oh Jehová Dios nuestro, y júntanos de las naciones para dar gracias a tu santo nombre, para hablar alborozadamente en alabanza tuya. 48 Bendito sea Jehová el Dios de Israel desde tiempo indefinido aun hasta tiempo indefinido; y todo el pueblo tiene que decir Amén. ¡Alaben a Jah!

107 Oh, den gracias a Jehová, porque él es bueno; porque su bondad amorosa es hasta tiempo indefinido.  2 Díganlo los reclamados de Jehová, a quienes él ha reclamado de la mano del adversario,  3 y a quienes ha juntado aun de las tierras, del naciente y del poniente, del norte y del sur.  4 Anduvieron errantes en el desierto, en el desierto árido; no hallaron camino alguno a una ciudad de habitación.  5 Se hallaban hambrientos, también sedientos; su alma misma dentro de ellos empezó a desmayar.  6 Y siguieron clamando a Jehová en su angustia; de los apuros en que se hallaban él procedió a librarlos,  7 y a hacerlos andar en el camino recto, para que llegaran a una ciudad de habitación.  8 Oh, dense gracias a Jehová por su bondad amorosa, y por sus maravillosas obras para con los hijos de los hombres.  9 Porque él ha satisfecho al alma reseca; y ha llenado de cosas buenas al alma hambrienta. 10 Hubo aquellos que estuvieron morando en oscuridad y sombra profunda, prisioneros en aflicción y en hierros. 11 Porque se habían portado con rebeldía contra los dichos de Dios; y al consejo del Altísimo habían mostrado falta de respeto. 12 Por lo tanto, él procedió a sojuzgar con penoso afán el corazón de ellos; tropezaron, y no hubo quien ayudara. 13 Y empezaron a clamar a Jehová por ayuda en su angustia; de los apuros en que se hallaban él, como siempre, los salvó. 14 Se puso a sacarlos de la oscuridad y de la sombra profunda, y a romper hasta sus ataduras. 15 Oh, dense gracias a Jehová por su bondad amorosa, y por sus maravillosas obras para con los hijos de los hombres. 16 Porque ha quebrado las puertas de cobre, y ha cortado hasta las barras de hierro. 17 Los que fueron tontos, debido al camino de su transgresión y debido a sus errores, por fin se causaron a sí mismos aflicción. 18 Su alma llegó a detestar aun toda suerte de alimento, y estaban llegando a las puertas de la muerte. 19 Y empezaron a clamar a Jehová por ayuda en su angustia; de los apuros en que se hallaban él, como siempre, los salvó. 20 Procedió a enviar su palabra y a sanarlos y a proveer[les] escape de sus hoyos. 21 Oh, dense gracias a Jehová por su bondad amorosa, y por sus maravillosas obras para con los hijos de los hombres. 22 Y que ofrezcan los sacrificios de acción de gracias y declaren sus obras con un clamor gozoso. 23 Los que van bajando al mar en las naves, que negocian sobre las vastas aguas, 24 ellos son los que han visto las obras de Jehová, y sus maravillosas obras en las profundidades; 25 cómo él dice [la palabra] y hace que se levante un viento borrascoso, de modo que alza sus olas. 26 Suben a los cielos, bajan a los fondos. A causa de la calamidad, su misma alma va derritiéndose. 27 Dan vueltas y se mueven con inseguridad como un borracho, y aun toda su sabiduría resulta confusa. 28 Y se ponen a clamar a Jehová en su angustia, y de los apuros en que se hallan él los saca. 29 Él hace que la tempestad de viento se detenga en calma, de modo que las olas del mar se quedan quietas. 30 Y ellos se regocijan porque estas se aquietan, y él los guía al puerto de su deleite. 31 Oh, dense gracias a Jehová por su bondad amorosa, y por sus maravillosas obras para con los hijos de los hombres. 32 Y enaltézcanlo en la congregación del pueblo; y en el asiento de los hombres de edad madura alábenlo. 33 Él convierte ríos en un desierto, y los manaderos de agua en suelo sediento, 34 la tierra fructífera en región salada, debido a la maldad de los que moran en ella. 35 Él convierte un desierto en un estanque de agua lleno de cañas, y la tierra de una región árida en manaderos de agua. 36 Y allí hace morar a los hambrientos, de modo que establecen firmemente una ciudad de habitación. 37 Y siembran campos y plantan viñas, para que rindan cosechas fructíferas. 38 Y los bendice de modo que se hacen muchísimos; y no deja que su ganado llegue a ser poco. 39 De nuevo llegan a ser pocos y se agazapan debido a restricción, calamidad y desconsuelo. 40 Él está derramando desprecio sobre nobles, de modo que los hace andar errantes en un lugar falto de rasgos distintivos, donde no hay camino. 41 Pero protege de la aflicción al pobre, y lo convierte en familias justamente como un rebaño. 42 Los rectos ven, y se regocijan; pero en cuanto a toda injusticia, esta tiene que cerrar su boca. 43 ¿Quién es sabio? Tanto observará estas cosas como se mostrará atento para con los actos de bondad amorosa de Jehová.

Canción. Melodía de David.

108 Mi corazón es constante, oh Dios. Ciertamente cantaré y produciré melodía, aun mi gloria.  2 Despierta, sí, oh instrumento de cuerdas; tú también, oh arpa. Ciertamente haré despertar el alba.  3 Te elogiaré entre los pueblos, oh Jehová; y te celebraré con melodía entre los grupos nacionales.  4 Porque tu bondad amorosa es grande hasta los cielos, y tu apego a la verdad hasta los cielos nublados.  5 Oh, sé ensalzado sobre los cielos, oh Dios; y sea tu gloria sobre toda la tierra.  6 A fin de que tus amados sean librados, oh, salva, sí, con tu diestra, y respóndeme.  7 Dios mismo ha hablado en su santidad: “Ciertamente me alborozaré, de veras repartiré a Siquem como porción; y mediré la llanura baja de Sucot.  8 Galaad me pertenece; Manasés me pertenece; y Efraín es la plaza fuerte del que me es cabeza; Judá es mi bastón de comandante.  9 Moab es la vasija en que me lavo. Sobre Edom arrojaré mi sandalia. Sobre Filistea gritaré en triunfo”. 10 ¿Quién me llevará a la ciudad fortificada? ¿Quién, realmente, me guiará hasta Edom? 11 ¿No eres [tú], oh Dios, quien nos has desechado y quien no sales con nuestros ejércitos como Dios? 12 Danos auxilio, sí, de la angustia, puesto que la salvación por el hombre terrestre es inútil. 13 Por Dios conseguiremos energía vital, y él mismo pisoteará a nuestros adversarios.

Al director. De David. Melodía.

109 Oh Dios de mi alabanza, no guardes silencio.  2 Porque la boca del inicuo y la boca del engaño se han abierto contra mí. Han hablado de mí con la lengua de la falsedad;  3 y con palabras de odio me han cercado, y siguen peleando contra mí sin causa.  4 Por mi amor siguen resistiéndome; pero de mi parte hay oración.  5 Y me devuelven mal por bien, y odio por mi amor.  6 Nombra sobre él a alguien inicuo, y que un resistidor mismo se quede de pie a su diestra.  7 Cuando se le juzgue, que salga como alguien inicuo; y que su oración misma llegue a ser un pecado.  8 Resulten pocos sus días; su puesto de superintendencia tómelo otro.  9 Lleguen a ser huérfanos de padre sus hijos, y quede viuda su esposa. 10 Y sin falta anden errantes sus hijos; y tienen que estar mendigando, y tienen que buscar [alimento] desde sus lugares desolados. 11 Tienda el usurero trampas para todo lo que tiene, y logren los extraños saquear el producto de su afán. 12 No llegue a tener quien le extienda bondad amorosa, y no resulte haber quien muestre favor a sus huérfanos de padre. 13 Sea su posteridad para ser cortada. En la generación que sigue sea borrado su nombre. 14 Sea recordado a Jehová el error de sus antepasados, y el pecado de su madre... no sea borrado. 15 Resulten estar enfrente de Jehová constantemente; y corte él el recuerdo de ellos de la mismísima tierra; 16 por razón de que no se acordó de ejercer bondad amorosa, sino que persistió en seguir tras el hombre afligido y pobre, y tras el desalentado de corazón, para dar[le] muerte. 17 Y siguió amando la invocación de mal, de manera que esta vino sobre él; y no se deleitó en la bendición, de manera que esta se alejó de él; 18 y vino a tener puesta la invocación de mal como su prenda de vestir. De manera que esta entró como aguas en medio de él, y como aceite en sus huesos. 19 Resulte ser para él como prenda de vestir en la cual se envuelva, y como ceñidor que mantenga ceñido en derredor suyo constantemente. 20 De parte de Jehová este es el salario del que me resiste y de los que hablan mal contra mi alma. 21 Pero tú eres Jehová el Señor Soberano. Trata conmigo por causa de tu nombre. Porque tu bondad amorosa es buena, líbrame. 22 Porque estoy afligido y soy pobre, y mi corazón mismo ha sido traspasado dentro de mí. 23 Cual sombra cuando declina, me hallo obligado a irme; he sido arrojado con una sacudida como una langosta. 24 Mis rodillas mismas han vacilado a causa del ayuno, y mi carne misma ha enflaquecido, desprovista de todo aceite. 25 Y para ellos yo mismo he llegado a ser algo [que es] digno de oprobio. Me ven... empiezan a menear la cabeza. 26 Ayúdame, oh Jehová Dios mío; sálvame conforme a tu bondad amorosa. 27 Y sepan ellos que esta es tu mano; que tú mismo, oh Jehová, lo has hecho. 28 Que ellos, por su parte, pronuncien una invocación de mal, pero que tú, por tu parte, pronuncies una bendición. Se han levantado, pero que sean avergonzados, y que tu propio siervo se regocije. 29 Sean vestidos de humillación los que me resisten, y envuélvanse en su vergüenza tal como en una vestidura sin mangas. 30 Yo elogiaré a Jehová en gran manera con mi boca, y en medio de mucha gente lo alabaré. 31 Porque él estará de pie a la diestra del pobre, para salvar[lo] de los que juzgan su alma.


Núm. 1: Salmo 109:1-20  

109 Oh Dios de mi alabanza, no guardes silencio.  2 Porque la boca del inicuo y la boca del engaño se han abierto contra mí. Han hablado de mí con la lengua de la falsedad;  3 y con palabras de odio me han cercado, y siguen peleando contra mí sin causa.  4 Por mi amor siguen resistiéndome; pero de mi parte hay oración.  5 Y me devuelven mal por bien, y odio por mi amor.  6 Nombra sobre él a alguien inicuo, y que un resistidor mismo se quede de pie a su diestra.  7 Cuando se le juzgue, que salga como alguien inicuo; y que su oración misma llegue a ser un pecado.  8 Resulten pocos sus días; su puesto de superintendencia tómelo otro.  9 Lleguen a ser huérfanos de padre sus hijos, y quede viuda su esposa. 10 Y sin falta anden errantes sus hijos; y tienen que estar mendigando, y tienen que buscar [alimento] desde sus lugares desolados. 11 Tienda el usurero trampas para todo lo que tiene, y logren los extraños saquear el producto de su afán. 12 No llegue a tener quien le extienda bondad amorosa, y no resulte haber quien muestre favor a sus huérfanos de padre. 13 Sea su posteridad para ser cortada. En la generación que sigue sea borrado su nombre. 14 Sea recordado a Jehová el error de sus antepasados, y el pecado de su madre... no sea borrado. 15 Resulten estar enfrente de Jehová constantemente; y corte él el recuerdo de ellos de la mismísima tierra; 16 por razón de que no se acordó de ejercer bondad amorosa, sino que persistió en seguir tras el hombre afligido y pobre, y tras el desalentado de corazón, para dar[le] muerte. 17 Y siguió amando la invocación de mal, de manera que esta vino sobre él; y no se deleitó en la bendición, de manera que esta se alejó de él; 18 y vino a tener puesta la invocación de mal como su prenda de vestir. De manera que esta entró como aguas en medio de él, y como aceite en sus huesos. 19 Resulte ser para él como prenda de vestir en la cual se envuelva, y como ceñidor que mantenga ceñido en derredor suyo constantemente. 20 De parte de Jehová este es el salario del que me resiste y de los que hablan mal contra mi alma.



Núm. 2: El Reino de Dios hará que reinen la justicia y la rectitud (rs pág. 305 párrs. 1-3)



*** rs pág. 305 párrs. 1-3 Reino ***
Hacer que reine la justicia y la rectitud
2 Ped. 3:13: “Hay nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos según su promesa, y en éstos la justicia habrá de morar.”
Isa. 11:3-5: “Él [el Rey Mesiánico] no juzgará por la mera apariencia de las cosas a sus ojos, ni censurará simplemente según lo que oigan sus oídos. Y con justicia tiene que juzgar a los de condición humilde, y con rectitud tiene que administrar censura a favor de los mansos de la tierra. [...] Y la justicia tiene que resultar ser el cinto de sus caderas, y la fidelidad el cinto de sus lomos.”
Proteger a la humanidad de todo daño que pudieran causar fuerzas naturales
Mar. 4:37-41: “Ahora bien, estalló una grande y violenta tempestad de viento, y las olas seguían lanzándose dentro de la barca, de modo que faltaba poco para que la barca se llenara. [...] Con eso él [Jesús] se despertó y reprendió al viento y dijo al mar: ‘¡Silencio! ¡Calla!’ Y el viento se apaciguó, y sobrevino una gran calma. [...] Pero ellos sintieron un temor extraordinario, y se decían unos a otros: ‘¿Quién realmente es éste, porque aun el viento y el mar le obedecen?’” (Así que Cristo demostró el poder que, como Rey celestial, ejercerá sobre los elementos naturales.)


Núm. 3: Jehová y Jesús, ejemplos de buenos modales que hay que imitar

*** W09 15/11 PÁG. 24-29***

Jehová y su Hijo: ejemplos de bondad y cortesía

3 Jehová es un dechado perfecto de bondad y cortesía. A pesar de ser el Soberano del universo, trata a los seres humanos con amor y respeto. Por ejemplo, al dirigirse tanto a Abrahán como a Moisés empleó un término hebreo que puede traducirse con la expresión “por favor” (Gén. 13:14; Éxo. 4:6). Cuando sus siervos cometen errores, él es “misericordioso y benévolo, tardo para la cólera y abundante en bondad amorosa y apego a la verdad” (Sal. 86:15). ¡Qué diferente de algunas personas, que pierden los estribos cuando los demás no cumplen sus expectativas!


4 Jehová también demuestra su amabilidad por la forma en que escucha a los seres humanos. Cuando Abrahán le hizo preguntas relacionadas con los habitantes de Sodoma, las fue respondiendo pacientemente (Gén. 18:23-32). Dios no consideró que tomar en cuenta las preocupaciones de Abrahán fuera una pérdida de tiempo. Él escucha las oraciones de sus siervos y la súplica del arrepentido (léase Salmo 51:11, 17). ¿Verdad que deberíamos imitarlo escuchando atentamente a quienes nos hablan?


5 La amabilidad es una de las muchas cualidades que Jesucristo aprendió de su Padre. Aunque su ministerio le exigía mucho tiempo y energías, siempre fue paciente y cortés. En todo momento estuvo dispuesto a ayudar a los más desfavorecidos, como los leprosos, los ciegos y los mendigos. Aun cuando la ocasión no fuera la más oportuna, no dejaba de atenderlos. Con frecuencia interrumpía lo que estaba haciendo para socorrer a los afligidos. También mostró extraordinaria consideración a quienes pusieron su fe en él (Mar. 5:30-34; Luc. 18:35-41). Si seguimos su ejemplo siendo amables y serviciales, nuestros familiares, vecinos y otras personas lo notarán. Además, glorificaremos a Jehová con nuestra conducta y seremos más felices.


6 Los líderes religiosos judíos consideraban que quienes no conocían la Ley eran “unos malditos” y los trataban como tales (Juan 7:49). Pero Jesús fue muy diferente; él respetaba a los demás y lo demostró llamándolos por su nombre, como hizo con Marta, María, Zaqueo y muchos otros (Luc. 10:41, 42; 19:5). Es cierto que la cultura o las circunstancias dictan cómo hay que dirigirse a los demás, pero los siervos de Jehová siempre se esfuerzan por tratarse con afecto. No permiten que las diferencias de clase les impidan mostrar a sus hermanos y a otras personas el respeto que se merecen (léase Santiago 2:1-4).


7 Dios y su Hijo tratan con bondad a personas de todas las naciones y razas. Eso las dignifica, y además atrae a quienes tienen sed de la verdad. Claro está, lo que se considera buenos modales difiere de un sitio a otro. Por eso, en vez de seguir un protocolo estricto, nos guiamos por los principios bíblicos, los cuales nos permiten ser flexibles y tratar con respeto a los demás, sin importar dónde vivamos. A continuación veremos cómo puede la cortesía hacer más productivo nuestro ministerio cristiano.


El saludo y la conversación


8 En la vida tan acelerada que hoy día es común en muchos lugares, no es raro que dos personas se crucen sin siquiera decirse “hola” o “buenos días”. Por supuesto, no se espera que vayamos saludando a todo el que encontremos en una calle concurrida. Sin embargo, hay muchas otras situaciones en que saludar es apropiado y aconsejable. ¿Tiene usted la costumbre de saludar? ¿O sigue caminando sin sonreír ni decir palabra? Aun sin quererlo, alguien podría adquirir este mal hábito, que en realidad demuestra falta de educación.


9 Jesús preguntó: “Si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué cosa extraordinaria hacen? ¿No hace la misma cosa también la gente de las naciones?” (Mat. 5:47). Respecto a la importancia del saludo, el asesor Donald Weiss escribió: “A nadie le cae bien que los demás pasen de largo sin mirarlo siquiera. Realmente no hay excusa que logre apaciguar a quienes hemos pasado por alto. La solución es sencilla: salude a los demás y hable con ellos”. En efecto: si tenemos cuidado de no tratar con frialdad o indiferencia a quienes nos rodean, obtendremos buenos resultados.


10 Veamos el caso de Tom y Carol, un matrimonio cristiano que vive en una gran ciudad de Norteamérica. Ellos procuran iniciar conversaciones agradables con sus vecinos a fin de tener buenos resultados en el ministerio. Refiriéndose a Santiago 3:18, Tom dice: “Tratamos de ser amigables con la gente. Nos acercamos a los que vemos fuera de sus hogares y a los que trabajan en el vecindario. Les sonreímos, los saludamos y les hablamos de lo que les interesa: los hijos, sus perros, sus casas, el empleo... A la larga, nos ven como sus amigos”. Carol añade: “En otra ocasión les damos nuestro nombre y les preguntamos el suyo. Les decimos lo que estamos haciendo en el vecindario, pero tratamos de ser breves. Con el tiempo, podemos hablarles más acerca de las buenas nuevas”. De esta manera, Tom y Carol se han ganado la confianza de muchas personas. Un buen número de ellas ha aceptado publicaciones bíblicas, y algunas han manifestado un sincero interés por la verdad.


Cuando no es fácil ser cortés

11 A veces, las personas a las que predicamos nos tratan con rudeza. Eso no nos sorprende, pues Jesús dio esta advertencia a sus discípulos: “Si ellos me han perseguido a mí, a ustedes también los perseguirán” (Juan 15:20). No obstante, responder con aspereza a los comentarios despectivos podría agravar la situación. ¿Cómo deberíamos reaccionar, entonces? El apóstol Pedro escribió: “Santifiquen al Cristo como Señor en su corazón, siempre listos para presentar una defensa ante todo el que les exija razón de la esperanza que hay en ustedes, pero haciéndolo junto con genio apacible y profundo respeto” (1 Ped. 3:15). Así es, una respuesta amable, apacible y respetuosa puede suavizar la actitud de quienes nos insultan (Tito 2:7, 8).


12 ¿Podemos prepararnos para reaccionar como Dios desea cuando recibamos comentarios negativos? Claro que sí. Pablo nos da esta recomendación: “Que su habla siempre sea con gracia, sazonada con sal, para que sepan cómo deben dar una respuesta a cada uno” (Col. 4:6). Si nos acostumbramos a ser corteses con nuestra familia, con los compañeros de trabajo y de estudios, con los hermanos y con los vecinos, estaremos mejor preparados para afrontar las burlas y los insultos de una manera digna de un cristiano (léase Romanos 12:17-21).


13 Veamos un ejemplo que demuestra que los buenos modales surten efecto en situaciones difíciles. En Japón, un vecino y un señor que lo estaba visitando se burlaron de un Testigo que llamó a la puerta. En vez de dejarse provocar, el hermano se despidió cortésmente y se marchó. Continuó predicando en el territorio, pero entonces se dio cuenta de que el visitante lo observaba a poca distancia. Cuando el Testigo se le acercó, el señor le dijo: “Creo que le debo una disculpa. Aunque lo tratamos mal, noté que usted siguió sonriendo. ¿Qué tengo que hacer para ser así?”. Este hombre estaba totalmente desesperanzado, pues había perdido su empleo, y su madre acababa de fallecer. El Testigo le ofreció un estudio bíblico, y él lo aceptó. En poco tiempo ya estudiaba la Biblia dos veces por semana.


El mejor modo de aprender buenos modales


14 Los siervos de Dios de tiempos bíblicos se aseguraban de que sus hijos aprendieran las normas básicas de cortesía en el hogar. Fíjese en la amabilidad y cariño con que Abrahán e Isaac se dirigieron el uno al otro en Génesis 22:7. En el caso de José también se hizo patente que sus padres lo habían educado bien, pues cuando estuvo encarcelado fue cortés incluso con los demás prisioneros (Gén. 40:8, 14). Y su manera de dirigirse al faraón demuestra que había aprendido cómo comportarse ante personas de alto rango (Gén. 41:16, 33, 34).


15 Uno de los Diez Mandamientos que Jehová dio a los israelitas es este: “Honra a tu padre y a tu madre para que resulten largos tus días sobre el suelo que Jehová tu Dios te da” (Éxo. 20:12). Un modo de honrar a los padres era siendo respetuoso con ellos. Por ejemplo, la hija de Jefté demostró un respeto sobresaliente por su padre cumpliendo con el voto que él había hecho, a pesar del gran sacrificio que eso significó para ella (Jue. 11:35-40).


16 Es fundamental enseñar buenos modales a los hijos. Para relacionarse bien con la gente cuando sean adultos, los niños tienen que aprender cómo contestar el teléfono, saludar a los visitantes y comportarse a la mesa. Hay que ayudarles a comprender por qué deben sostenerles la puerta a otras personas, ser bondadosos con los mayores o enfermos y ofrecerse a ayudar a quienes llevan paquetes pesados. Deben entender la importancia de pedir las cosas con amabilidad, dar las gracias, disculparse y así por el estilo.


17 Enseñar buenos modales a los hijos no tiene por qué ser difícil. El mejor modo es darles el ejemplo. Kurt, de 25 años, explica cómo aprendieron a ser educados él y sus tres hermanos: “Veíamos la bondad con que se hablaban papá y mamá, y la paciencia y consideración con que trataban a los demás. Antes y después de las reuniones, papá iba a hablar con los hermanos mayores y siempre me llevaba con él. Yo observaba cómo los saludaba y el gran respeto que sentía por ellos”. Kurt agrega: “Con el tiempo adquirí esos mismos modales. Tratar a la gente con cortesía se volvió algo natural en mí. Ya no lo hago porque deba hacerlo, sino porque deseo hacerlo”.


18 ¿Qué sucederá si se enseñan buenos modales a los hijos? Lo más seguro es que podrán hacer amigos y llevarse bien con los demás. Además, estarán mejor preparados para el futuro, pues sabrán relacionarse con patronos y compañeros de trabajo. Y, desde luego, los hijos que se comportan con corrección y amabilidad llenan de orgullo y alegría a sus padres (léase Proverbios 23:24, 25).


Los buenos modales nos diferencian del mundo


19 “Háganse imitadores de Dios, como hijos amados”, escribió Pablo (Efe. 5:1). Si queremos copiar el ejemplo de Jehová y su Hijo, debemos aplicar principios bíblicos tales como los citados en este artículo. De ese modo evitaremos caer en la hipocresía de ser corteses solo por conveniencia, por ejemplo para ganarnos el favor de nuestros superiores o conseguir algún beneficio material (Jud. 16).


20 En los últimos días de su malvada dominación, Satanás está decidido a eliminar los valores que Jehová ha establecido, como el respeto a los demás. Pero jamás podrá acabar con los buenos modales de los cristianos verdaderos. Por eso, resolvámonos a seguir el sobresaliente ejemplo de bondad que Dios y su Hijo nos han puesto. De ese modo, nuestra manera de hablar y comportarnos nos diferenciará claramente de quienes prefieren actuar con rudeza. Además, nuestra conducta alabará el nombre de Jehová y atraerá a las personas sinceras a la adoración pura.
 


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