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jueves, 13 de octubre de 2011

Hallazgo de pueblo israelí del siglo I

Martes, 4 de Octubre de 2011. 01:43

MÉXICO, D.F.- Se trata del lugar donde nació María Magdalena y consta de un terreno de 30 mil metros cuadrados. 

El pueblo de Magdala, lugar donde nació María Magdalena en el siglo I de nuestra Era, ubicado a orillas del Lago Tiberíades o Mar de Galilea, fue descubierto con la colaboración de académicos del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM y de la Universidad Anáhuac del Sur, según publica Notimex.

Se trata de un terreno de 30 mil metros cuadrados que por dos mil años quedó cubierto con la tierra de un cerro vecino en Israel. El sitio, descubierto mediante técnicas de prospección, incluye edificios, canales, muros de casas, una de ellas con un baño ritual, informó la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

De acuerdo con un comunicado, los especialistas han realizado hasta el momento, dos etapas de tareas de campo, en 2010 y 2011, y se han llevado a cabo trabajos de prospección y excavación en el sitio, con técnicas de prospección arqueológica.

Luis Alberto Barba Pingarrón, del Instituto de Investigaciones Antropológicas (IIA), ingeniero químico, maestro en Geología y doctor en Antropología señaló que "desde la superficie de ese terreno, ubicado a las orillas del Lago Tiberíades o Mar de Galilea, no se ve nada, pero cerca, arqueólogos israelíes encontraron previamente una sinagoga con un altar central, lo que hizo pensar que debía haber un pueblo".

El académico combina desde hace 30 años su formación en diversas disciplinas, con el campo de la prospección arqueológica, y con el uso de equipos geofísicos para buscar vestigios bajo el suelo sin dañarlo.

Este método, que Barba Pingarrón ha probado en 120 sitios de México y en algunos de Bolivia, España e Italia, permite ubicar desde la superficie lugares de interés en el subsuelo, y guiar la excavación antes de llevarla a cabo.

Fue así que con sus equipos, Luis Barba, Agustín Ortiz y Jorge Blancas viajaron a Israel para lograr una visualización tridimensional del sitio.

Después del análisis de la fotografía aérea de la zona, iniciaron un levantamiento topográfico detallado de la superficie, que se realizó con un Sistema de Posicionamiento Global (GPS) de alta precisión, que permitió documentar que la parte suroeste ha recibido la mayor aportación de sedimentos que recubren el sitio, provenientes del Monte Arbel.

El registro muestra que la parte central fue nivelada. En la oriente se registró otra nivelación que parece ser una adición más reciente, que gana un poco de terreno al lago. En ambos niveles escalonados se ubican restos del pueblo bíblico de Magdala.

Como una segunda aproximación, explicó Barba, se realizó el estudio de gradiente magnético, con el que "barrieron" la superficie e identificaron gran cantidad de fragmentos de roca basáltica.

Este análisis registró contraste entre los materiales y el subsuelo, y permitió obtener la posición espacial de cada piedra, hasta lograr un mapa que muestra la variación horizontal del gradiente magnético. La presencia de bloques de basalto empleados en la construcción, que contrastan con los sedimentos locales, facilitaron la ubicación de las estructuras de la ciudad.

"Hay una concentración de piedras en la parte oeste del terreno, donde están las casas habitadas en el siglo primero. En la parte central del mapa, las anomalías son más intensas, de lo que se infiere la presencia de bloques más grandes, adecuados para estructuras públicas; mientras, en la parte oriental la intensidad disminuye, lo que sugiere que la cantidad de estructuras es menor", añadió.

Los trabajos realizados en una segunda campaña, en julio de 2011, permitieron ampliar las áreas estudiadas con resistencia eléctrica, confirmar algunas hipótesis con el empleo de un georradar, y estudiar con esta técnica los caminos y carreteras actuales.

"Los estudios de residuos químicos, en proceso, servirán para saber, por ejemplo, qué hacían en sus cuartos y de qué se alimentaban los habitantes de Magdala", concluyó Luis Barba.

Los expertos mexicanos han encontrado en sus campañas de 2010 y 2011 viviendas con muros y pisos, mosaicos de teselas, molinos de basalto, platos, vasos y ánforas, objetos de vidrio y más de 700 monedas que revelan cómo vivió ese pueblo judío.

Una de las moradas de mayor tamaño cuenta con una tina o baño ritual, de 3.5 metros de profundidad, llamada "miqwe" o "mikve´h", que se utilizaba para purificación, y a la que se accede tras bajar siete escalones.

El de Magdala es el primer proyecto mexicano que se realiza en un contexto bíblico, afirmó Barba; la responsable de este proyecto arqueológico es Marcela Zapata, de la Universidad Anáhuac, quien en Israel tuvo acceso al terreno y obtuvo el permiso de excavación (con duración de tres años) por parte de la Autoridad de Antigüedades de Israel, equivalente al INAH en México.

Mientras que por la Universidad Nacional Autónoma de México, la asesora del proyecto es Linda Manzanilla y el propio Barba. 

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