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martes, 19 de julio de 2011

Programa de la Escuela del Ministerio Teocrático del año 2011 Semana 18 de Julio


Lectura de la Biblia: Salmos 74 a 78
Núm. 1: Salmo 77:1-20
Núm. 2: Maneras como podemos oponernos al Diablo (Sant. 4:7)
Núm. 3: El Reino de Dios santificará el nombre de Jehová (rs pág. 302 párrs. 2-4)




(Salmos 74:encabezamiento-78:72)



Maskil. De Asaf

74 ¿Por qué, oh Dios, has desechado para siempre? ¿Por qué sigue humeando tu cólera contra el rebaño de tu apacentamiento?  2 Acuérdate de tu asamblea que adquiriste mucho tiempo atrás, la tribu que redimiste por herencia tuya, este monte Sión en que has residido.  3 De veras alza tus pasos a las desolaciones de larga duración. Todo lo ha tratado mal el enemigo en el lugar santo.  4 Los que te muestran hostilidad han rugido en medio de tu lugar de reunión. Han colocado sus propias señales como [las] señales.  5 Uno es notorio por asemejarse al que sube hachas en alto contra una espesura de árboles.  6 Y ahora a los mismísimos grabados de él, a todos sin excepción, ellos los atacan hasta con hacha y vigas con punta de hierro.  7 Han arrojado tu santuario en el fuego mismo. Han profanado el tabernáculo de tu nombre hasta la misma tierra.  8 Ellos, aun su prole, han dicho juntos en su propio corazón: “Todos los lugares de reunión de Dios tienen que ser quemados en la tierra”.  9 No hemos visto nuestras señales; ya no hay profeta, y no hay nadie con nosotros que sepa hasta cuándo. 10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, seguirá vituperando el adversario? ¿Seguirá el enemigo tratando tu nombre con falta de respeto para siempre? 11 ¿Por qué mantienes tu mano, aun tu diestra, retirada de en medio de tu seno para acabar [con nosotros]? 12 Y, no obstante, Dios es mi Rey desde mucho tiempo atrás, Aquel que ejecuta magnífica salvación en medio de la tierra. 13 Tú mismo agitaste el mar con tu propia fuerza; quebraste las cabezas de los monstruos marinos en las aguas. 14 Tú mismo aplastaste hasta hacer pedazos las cabezas de Leviatán. Procediste a darlo por alimento al pueblo, a los que habitan las regiones áridas. 15 Tú fuiste Aquel que partió el manantial y el torrente; tú mismo secaste ríos siempre caudalosos. 16 A ti te pertenece el día; también, a ti te pertenece la noche. Tú mismo preparaste la lumbrera, aun el sol. 17 Tú fuiste el que estableció todos los límites de la tierra; verano e invierno... tú mismo los formaste. 18 Acuérdate de esto: El enemigo mismo ha vituperado, oh Jehová, y un pueblo insensato ha tratado tu nombre con falta de respeto. 19 No des el alma de tu tórtola a la bestia salvaje. No olvides para siempre la vida misma de tus afligidos. 20 Da un vistazo al pacto, porque los lugares oscuros de la tierra se han llenado de las habitaciones de violencia. 21 Oh, que el aplastado no regrese humillado. Que el afligido y el pobre alaben tu nombre. 22 Levántate, sí, oh Dios, de veras conduce tu propio litigio. Acuérdate del oprobio que recibes del insensato todo el día. 23 No olvides la voz de los que te muestran hostilidad. El ruido de los que se levantan contra ti va ascendiendo constantemente. 

Al director. “No arruines.” Melodía. De Asaf. Canción. 


75 Te damos gracias, oh Dios; te damos gracias, y cercano está tu nombre. Los hombres tienen que declarar tus maravillosas obras.  2 “Porque procedí a tomar un tiempo fijo; yo mismo empecé a juzgar con rectitud.  3 Estando disueltos la tierra y todos sus habitantes, yo fui quien ajustó sus columnas.” Sélah.  4 Dije a los tontos: “No sean tontos”, y a los inicuos: “No ensalcen el cuerno.  5 No ensalcen en alto su cuerno. No hablen con cuello arrogante.  6 Porque ni del oriente ni del occidente, ni del sur hay un ensalzamiento.  7 Porque Dios es el juez. A este abate, y a aquel ensalza.  8 Porque hay una copa en la mano de Jehová, y el vino está espumando, está lleno de mezcla. Y de seguro él derramará de ella sus heces; todos los inicuos de la tierra [las] escurrirán, [las] beberán”.  9 Pero en cuanto a mí, yo informaré [acerca de ello] hasta tiempo indefinido; ciertamente celebraré con melodía al Dios de Jacob. 10 Y cortaré todos los cuernos de los inicuos. Los cuernos del justo serán ensalzados. 

Al director sobre instrumentos de cuerda. Melodía. De Asaf. Canción. 


76 Dios es conocido en Judá; en Israel su nombre es grande.  2 Y su lugar de amparo resulta estar en Salem misma, y su morada en Sión.  3 Allí quebró las saetas llameantes del arco, el escudo y la espada y la batalla. Sélah.  4 Tú estás envuelto en luz, más majestuoso que las montañas de presa.  5 Los poderosos de corazón han sido despojados con violencia, se han adormecido hasta su sueño, y ninguno de todos los hombres valientes ha hallado sus manos.  6 A tu reprensión, oh Dios de Jacob, tanto el conductor de carro como el caballo han quedado profundamente dormidos.  7 Tú... inspirador de temor eres tú, y ¿quién podrá estar de pie delante de ti a causa de la fuerza de tu cólera?  8 Desde el cielo hiciste oír el litigio; la tierra misma temió y se quedó quieta  9 cuando Dios se levantó a juicio, para salvar a todos los mansos de la tierra. Sélah. 10 Porque la misma furia del hombre te elogiará; lo restante de la furia lo ceñirás sobre ti. 11 Hagan votos y paguen a Jehová su Dios, todos ustedes los que están alrededor de él. Que ellos traigan un regalo en temor. 12 Él humillará el espíritu de caudillos; inspirador de temor es él a los reyes de la tierra. 

Al director sobre Jedutún. De Asaf. Melodía. 


77 Con mi voz ciertamente clamaré aun a Dios mismo, con mi voz a Dios, y él ciertamente me prestará oído.  2 En el día de mi angustia he buscado a Jehová mismo. De noche mi mano misma ha estado extendida y no se entumece; mi alma ha rehusado ser consolada.  3 Ciertamente me acordaré de Dios y me alborotaré; ciertamente mostraré preocupación, para que mi espíritu desmaye. Sélah.  4 Has asido mis párpados; me he agitado, y no puedo hablar.  5 He pensado en los días de mucho tiempo atrás, en los años del pasado indefinido.  6 Ciertamente me acordaré de mi música de cuerda por la noche; con mi corazón de veras mostraré preocupación, y mi espíritu escudriñará cuidadosamente.  7 ¿Seguirá desechando Jehová hasta tiempos indefinidos, y ya no volverá a quedar complacido?  8 ¿Ha terminado para siempre su bondad amorosa? ¿Ha venido a quedar en nada [su] dicho por generación tras generación?  9 ¿Ha olvidado Dios ser favorable, o ha encerrado con cólera sus misericordias? Sélah. 10 Y ¿seguiré yo diciendo: “Esto es lo que me traspasa de parte a parte: el que cambie la diestra del Altísimo”? 11 Me acordaré de las prácticas de Jah; pues ciertamente me acordaré de tu maravilloso obrar de mucho tiempo atrás. 12 Y ciertamente meditaré en toda tu actividad, y en tus tratos sí me interesaré intensamente. 13 Oh Dios, tu camino está en el lugar santo. ¿Quién es un Dios grande como Dios? 14 Tú eres el Dios [verdadero], que obra maravillosamente. Entre los pueblos has dado a conocer tu fuerza. 15 Con [tu] brazo has recobrado a tu pueblo, los hijos de Jacob y de José. Sélah. 16 Las aguas te han visto, oh Dios, las aguas te han visto; empezaron a estar con fuertes dolores. También, las profundidades acuosas empezaron a agitarse. 17 Las nubes han derramado agua tronadoramente; han dado un sonido los cielos nublados. También, tus propias flechas procedieron a ir acá y allá. 18 El sonido de tu trueno era como ruedas de carros; relámpagos han alumbrado la tierra productiva; la tierra se agitó y empezó a mecerse. 19 A través del mar fue tu camino, y tu senda a través de muchas aguas; y tus mismísimas huellas no han llegado a ser conocidas. 20 Has guiado a tu pueblo justamente como a un rebaño, por la mano de Moisés y Aarón. 

Maskil. De Asaf. 


78 Presta oído, sí, oh pueblo mío, a mi ley; inclinen ustedes su oído a los dichos de mi boca.  2 En un dicho proverbial ciertamente abriré mi boca; sí, haré que enigmas de mucho tiempo atrás salgan burbujeando,  3 los cuales hemos oído y sabemos, y los cuales nuestros propios padres nos han contado;  4 los cuales no escondemos a sus hijos, pues los contamos aun a la generación venidera, las alabanzas de Jehová y su fuerza y sus cosas maravillosas que él ha obrado.  5 Y procedió a levantar un recordatorio en Jacob, y una ley estableció en Israel, cosas que él mandó a nuestros antepasados, para que las dieran a conocer a sus hijos;  6 a fin de que la generación venidera, los hijos que habían de nacer, [las] conocieran, para que ellos se levantaran y [se las] contaran a sus hijos,  7 y para que cifraran su confianza en Dios mismo y no olvidaran las prácticas de Dios, sino observaran sus propios mandamientos.  8 Y no llegaran a ser como sus antepasados, una generación terca y rebelde, una generación que no había preparado su corazón y cuyo espíritu no fue fidedigno para con Dios.  9 Los hijos de Efraín, aunque disparadores armados del arco, se retiraron en el día de la pelea. 10 No guardaron el pacto de Dios, y en su ley rehusaron andar. 11 También empezaron a olvidar sus tratos y sus maravillosas obras que él les hizo ver. 12 Enfrente de sus antepasados él había obrado maravillosamente en la tierra de Egipto, el campo de Zoan. 13 Partió el mar, para dejarlos pasar, e hizo que las aguas quedaran paradas como una represa. 14 Y continuó guiándolos con una nube de día, y toda la noche con una luz de fuego. 15 Procedió a partir rocas en el desierto, para hacer[les] beber una abundancia [que era] justamente como profundidades acuosas. 16 Y se puso a hacer que salieran arroyos de un peñasco y a hacer que descendieran aguas justamente como ríos. 17 Y siguieron pecando aún más contra él, rebelándose contra el Altísimo en la región árida; 18 y procedieron a probar a Dios en su corazón, pidiendo algo de comer para su alma. 19 De modo que empezaron a hablar contra Dios. Dijeron: “¿Puede Dios arreglar una mesa en el desierto?”. 20 ¡Miren! Golpeó una roca para que aguas manaran, y torrentes mismos salieran inundando. “¿Puede también dar pan mismo, o puede preparar subsistencia para su pueblo?” 21 Por eso, Jehová oyó y empezó a enfurecerse; y fuego mismo se encendió contra Jacob, y cólera también ascendió contra Israel. 22 Porque no pusieron fe en Dios, y no confiaron en salvación por él. 23 Y él procedió a dar orden a los cielos nublados arriba, y abrió las mismísimas puertas del cielo. 24 Y siguió haciendo llover sobre ellos maná para comer, y el grano del cielo les dio. 25 Los hombres comieron el pan mismo de poderosos; provisiones les envió hasta satisfacción. 26 Empezó a hacer prorrumpir un viento del este en los cielos y a hacer soplar un viento del sur por la propia fuerza de él. 27 Y procedió a hacer llover sobre ellos subsistencia lo mismo que polvo, aun criaturas voladoras aladas, lo mismo que los granos de arena de los mares. 28 Y siguió haciéndo[las] caer en medio de su campamento, todo en derredor de sus tabernáculos. 29 Y ellos se pusieron a comer y a satisfacerse en gran manera, y él procedió a llevarles lo que desearon. 30 No se habían apartado de su deseo, mientras su alimento estaba aún en su boca, 31 cuando la ira misma de Dios ascendió contra ellos. Y él se puso a matar entre los robustos de ellos; y a los jóvenes de Israel los hizo desplomarse. 32 A pesar de todo esto, pecaron más, y no pusieron fe en sus maravillosas obras. 33 De modo que él puso fin a los días de ellos como si fueran una simple exhalación; y a sus años, por el disturbio. 34 Siempre que los mataba, también preguntaban por él, y se volvían y buscaban a Dios. 35 Y empezaban a acordarse de que Dios era su Roca, y de que Dios el Altísimo era su Vengador. 36 Y trataban de embaucarlo con su boca; y con su lengua trataban de mentirle. 37 Y su corazón no era constante con él; y no resultaban fieles en el pacto de él. 38 Pero él era misericordioso; cubría el error y no arruinaba. Y muchas veces hizo que su cólera se volviera atrás, y no despertaba toda su furia. 39 Y seguía acordándose de que ellos eran carne, de que el espíritu sale y no vuelve. 40 ¡Cuán a menudo se rebelaban contra él en el desierto, lo hacían sentirse herido en el desierto árido! 41 Y vez tras vez ponían a Dios a prueba, y causaban dolor aun al Santo de Israel. 42 No se acordaron de su mano, del día en que los redimió del adversario, 43 de cómo puso sus señales en Egipto mismo y sus milagros en el campo de Zoan; 44 y de cómo se puso a cambiar en sangre sus canales del Nilo, de modo que no pudieron beber de sus propios arroyos. 45 Procedió a enviar sobre ellos tábanos, para que estos se los comieran; y ranas, para que estas los arruinaran. 46 Y empezó a dar a las cucarachas el fruto de ellos, y su afán a las langostas. 47 Se puso a matar la vid de ellos aun mediante el granizo, y sus sicómoros mediante piedras de granizo. 48 Y procedió a entregar sus bestias de carga aun al granizo, y su ganado a la fiebre llameante. 49 Se puso a enviar sobre ellos su cólera ardiente, furor y denunciación y angustia, diputaciones de ángeles que traían calamidad. 50 Procedió a preparar un sendero para su cólera. No detuvo el alma de ellos de la muerte misma; y la vida de ellos la entregó aun a la peste. 51 Por fin derribó a todos los primogénitos de Egipto, al principio de la facultad generativa de ellos en las tiendas de Cam. 52 Después hizo que su pueblo partiera lo mismo que un rebaño, y los condujo como un hato en el desierto. 53 Y siguió guiándolos en seguridad, y no sintieron pavor; y el mar cubrió a sus enemigos mismos. 54 Y procedió a traerlos a su territorio santo, a esta región montañosa que su diestra adquirió. 55 Y a causa de ellos gradualmente expulsó a las naciones, y por el cordel de medir se puso a asignarles una herencia, de modo que hizo residir en sus propios hogares a las tribus de Israel. 56 Y ellos empezaron a probar a Dios el Altísimo y a rebelarse contra él, y no guardaron sus recordatorios. 57 También siguieron volviéndose atrás y obrando traidoramente como sus antepasados; dieron la vuelta como un arco flojo. 58 Y siguieron ofendiéndolo con sus lugares altos, y con sus imágenes esculpidas siguieron incitándolo a celos. 59 Dios oyó, y se puso furioso, y por eso menospreció en gran manera a Israel. 60 Y por fin abandonó el tabernáculo de Siló, la tienda en que residió entre los hombres terrestres. 61 Y procedió a dar su fuerza aun al cautiverio, y su hermosura en mano del adversario. 62 Y siguió entregando su pueblo a la espada misma, y contra su herencia se puso furioso. 63 Un fuego comió a sus jóvenes, y sus vírgenes no fueron alabadas. 64 En cuanto a sus sacerdotes, cayeron por la espada misma, y las propias viudas de ellos no se entregaron al lloro. 65 Entonces Jehová empezó a despertar como de dormir, cual poderoso que se desembriaga del vino. 66 Y se puso a derribar a sus adversarios desde atrás; les dio un oprobio de duración indefinida. 67 Y procedió a rechazar la tienda de José; y no escogió a la tribu de Efraín. 68 Antes bien, escogió a la tribu de Judá, el monte Sión, que él amó. 69 Y empezó a edificar su santuario justamente como las alturas, como la tierra que ha fundado hasta tiempo indefinido. 70 Y así escogió a David su siervo, y lo tomó de los apriscos del rebaño. 71 De seguir las hembras que amamantaban lo trajo para ser pastor sobre Jacob, su pueblo, y sobre Israel, su herencia. 72 Y él se puso a pastorearlos conforme a la integridad de su corazón, y con la destreza de sus manos se puso a guiarlos.






Núm. 1: (Salmos 77:1-20) 





Al director sobre Jedutún. De Asaf. Melodía. 

77 Con mi voz ciertamente clamaré aun a Dios mismo, con mi voz a Dios, y él ciertamente me prestará oído.  2 En el día de mi angustia he buscado a Jehová mismo. De noche mi mano misma ha estado extendida y no se entumece; mi alma ha rehusado ser consolada.  3 Ciertamente me acordaré de Dios y me alborotaré; ciertamente mostraré preocupación, para que mi espíritu desmaye. Sélah.  4 Has asido mis párpados; me he agitado, y no puedo hablar.  5 He pensado en los días de mucho tiempo atrás, en los años del pasado indefinido.  6 Ciertamente me acordaré de mi música de cuerda por la noche; con mi corazón de veras mostraré preocupación, y mi espíritu escudriñará cuidadosamente.  7 ¿Seguirá desechando Jehová hasta tiempos indefinidos, y ya no volverá a quedar complacido?  8 ¿Ha terminado para siempre su bondad amorosa? ¿Ha venido a quedar en nada [su] dicho por generación tras generación?  9 ¿Ha olvidado Dios ser favorable, o ha encerrado con cólera sus misericordias? Sélah. 10 Y ¿seguiré yo diciendo: “Esto es lo que me traspasa de parte a parte: el que cambie la diestra del Altísimo”? 11 Me acordaré de las prácticas de Jah; pues ciertamente me acordaré de tu maravilloso obrar de mucho tiempo atrás. 12 Y ciertamente meditaré en toda tu actividad, y en tus tratos sí me interesaré intensamente. 13 Oh Dios, tu camino está en el lugar santo. ¿Quién es un Dios grande como Dios? 14 Tú eres el Dios [verdadero], que obra maravillosamente. Entre los pueblos has dado a conocer tu fuerza. 15 Con [tu] brazo has recobrado a tu pueblo, los hijos de Jacob y de José. Sélah. 16 Las aguas te han visto, oh Dios, las aguas te han visto; empezaron a estar con fuertes dolores. También, las profundidades acuosas empezaron a agitarse. 17 Las nubes han derramado agua tronadoramente; han dado un sonido los cielos nublados. También, tus propias flechas procedieron a ir acá y allá. 18 El sonido de tu trueno era como ruedas de carros; relámpagos han alumbrado la tierra productiva; la tierra se agitó y empezó a mecerse. 19 A través del mar fue tu camino, y tu senda a través de muchas aguas; y tus mismísimas huellas no han llegado a ser conocidas. 20 Has guiado a tu pueblo justamente como a un rebaño, por la mano de Moisés y Aarón. 





Núm. 2: Maneras como podemos oponernos al Diablo (Sant. 4:7)


*** w08 15/11 págs. 29-31 “Opónganse al Diablo” como hizo Jesús ***

Jesús, nuestro modelo, venció al Diablo 

8 El Hijo de Dios resistió de forma ejemplar todos los intentos del Diablo por quebrantar su integridad. Cuando Jesús estaba en el desierto, Satanás le presentó una serie de tentaciones para que desobedeciera a Jehová. Para empezar, quiso aprovecharse del hambre que seguramente tendría Jesús tras cuarenta días y cuarenta noches sin comer. Le dijo: ―Si eres hijo de Dios, di a estas piedras que se conviertan en panes. Pero Jesús se negó a usar sus poderes divinos en su propio beneficio y contestó: ―Está escrito: ‗No de pan solamente debe vivir el hombre, sino de toda expresión que sale de la boca de Jehová‘ (Mat. 4:1-4; Deu. 8:3).

9 En la actualidad, el Diablo trata de aprovecharse de los deseos naturales de los siervos de Jehová. Por ejemplo, se vale de tentaciones de índole sexual, que tan comunes son hoy día. Es vital, pues, que luchemos por no caer en la trampa de la inmoralidad. La Palabra de Dios es muy clara al respecto: ―¡Qué! ¿No saben que los injustos no heredarán el reino de Dios? No se extravíen. Ni fornicadores, ni idólatras, ni adúlteros, ni hombres que se tienen para propósitos contranaturales, ni hombres que se acuestan con hombres [...] heredarán el reino de Dios (1 Cor. 6:9, 10). Está claro que la gente que lleva una vida inmoral y se niega a cambiar no tendrá cabida en el nuevo mundo de Dios.

10 Las Escrituras mencionan otra tentación que sufrió Jesús en el desierto: ―El Diablo lo llevó consigo a la ciudad santa, y lo apostó sobre el almenaje del templo y le dijo: ‗Si eres hijo de Dios, arrójate abajo; porque está escrito: "A sus ángeles dará encargo acerca de ti, y te llevarán en sus manos, para que nunca des con tu pie contra una piedra" (Mat. 4:5, 6). Supuestamente, si Jesús hubiera hecho lo que le decía Satanás, podría haber probado de manera espectacular que era el Mesías. Pero aquello en realidad habría sido un acto inapropiado y arrogante que no hubiera contado con la aprobación de Dios. Jesús volvió a demostrar su lealtad a Jehová y respondió citando de las Escrituras: ―Otra vez está escrito: "No debes poner a prueba a Jehová tu Dios‘" (Mat. 4:7; Deu. 6:16).

11 Hoy día Satanás también pudiera tentarnos a poner a prueba a Jehová. ¿De qué manera? Tal vez nos incite a buscar la aprobación del mundo. Quizá nos induzca a imitar las modas mundanas en la forma de vestirnos o arreglarnos o a participar en diversiones poco recomendables. Ahora bien, si decidiéramos pasar por alto los consejos bíblicos e imitáramos al mundo, ¿podríamos esperar que se nos librara de las consecuencias de nuestras decisiones? ¿Verdad que no esperaríamos que Jehová nos protegiera, quizá mediante sus ángeles? Aunque el rey David se arrepintió de los pecados que cometió cuando se encaprichó con Bat-seba, Jehová no lo libró de las consecuencias de sus acciones (2 Sam. 12:9-12). Así pues, no pongamos a prueba a Jehová haciéndonos amigos del mundo (léanse Santiago 4:4 y 1 Juan 2:15-17).

12 En su tercer intento, Satanás le ofreció a Jesús poder político. Le mostró todos los reinos del mundo y su gloria y le dijo: "Todas estas cosas te las daré si caes y me rindes un acto de adoración" (Mat. 4:8, 9). Aquí vemos al Diablo tratando sin ningún escrúpulo de conseguir la adoración que le corresponde a Jehová y de hacer que Jesús sea desleal a Dios. Fue ese intenso deseo de ser adorado lo que había llevado en un principio a aquel ángel a alejarse de Jehová y convertirse en un ser vil, despreciable y codicioso (Sant. 1:14, 15). Jesús, en cambio, estaba decidido a serle fiel a su Padre celestial. "¡Vete, Satanás! —le dijo—. Porque está escrito: ‗Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar, y es solo a él a quien tienes que rendir servicio sagrado‘." El Hijo de Dios volvió a oponerse al Diablo de manera firme y categórica, pues no quería nada que perteneciera a Satanás. ¡Jamás adoraría a ese traidor! (Mat. 4:10; Deu. 6:13; 10:20.)

“Opónganse al Diablo, y él huirá de ustedes”

13 Al mostrarle a Jesús todos los reinos del mundo, el Diablo le estaba ofreciendo un poder sin precedentes en la historia humana. Él esperaba que, al verlos, Jesús quedara fascinado ante la posibilidad de convertirse en el gobernante más poderoso de la Tierra. Hoy día el Diablo no nos ofrece ningún reino, pero sí trata de corrompernos el corazón influyendo en lo que vemos, oímos y pensamos.

14 El Diablo tiene al mundo bajo su control, por lo que puede decirse que también controla los medios de comunicación. No sorprende, pues, que lo que el mundo lee, ve y escucha esté saturado de inmoralidad y violencia. La industria de la publicidad se esfuerza por crear en nosotros el deseo de consumir bienes que no necesitamos. De esa manera, el Diablo trata de seducir nuestros sentidos con tentaciones materialistas. Sin embargo, cuando nos negamos a leer, ver o escuchar cosas que son inaceptables para un cristiano, estamos diciendo "¡Vete, Satanás!". Al rechazar con firmeza lo que nos ofrece este mundo, demostramos que imitamos a Jesús. También demostramos que no somos parte del mundo de Satanás cuando no tenemos temor de decirles a nuestros compañeros de trabajo o de estudios, así como a vecinos y parientes, que somos testigos de Jehová y discípulos de Jesucristo (léase Marcos 8:38).

15 Después de tres intentos fallidos por quebrantar la lealtad de Jesús, "el Diablo lo dejó" (Mat. 4:11). Pero no se dio por vencido, pues la Biblia dice: "Habiendo concluido toda la tentación [en el desierto], se retiró de él hasta otro tiempo conveniente" (Luc. 4:13). Aunque hayamos superado una tentación "y estemos agradecidos a Jehová por ello", debemos seguir buscando la ayuda divina. No olvidemos que Satanás seguirá tratando de tentarnos, y lo hará cuando mejor le convenga, no necesariamente cuando lo estemos esperando. Por eso es tan importante que estemos siempre alertas, listos para afrontar las pruebas que vengan y decididos a seguir sirviendo a Jehová.

16 Algo que nos ayudará a resistir las tentaciones del Diablo es pedirle a Jehová su espíritu santo, la fuerza más poderosa del universo, con la confianza de que nos la dará. Con el espíritu santo podremos hacer cosas que nos resultaría imposible hacer con nuestras propias fuerzas. Jesús les aseguró a sus discípulos que Dios les daría su espíritu al decirles: "Si ustedes, aunque son [imperfectos y relativamente] inicuos, saben dar buenos regalos a sus hijos, ¡con cuánta más razón dará el Padre en el cielo espíritu santo a los que le piden!" (Luc. 11:13). No dejemos de pedirle a Jehová su poderosísimo espíritu santo, pues este reforzará nuestra determinación de oponernos al Diablo y nos ayudará a vencer. Si queremos "estar firmes contra las artimañas" y trampas del Diablo, además de orar de continuo, tenemos que ponernos todas las piezas de la armadura espiritual (Efe. 6:11-18, nota).

17 La Biblia muestra otro factor que ayudó a Jesús a oponerse al Diablo y que también puede ayudarnos a nosotros: "Por el gozo que fue puesto delante de él aguantó un madero de tormento, despreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios" (Heb. 12:2). Nosotros sentiremos el mismo gozo que Jesús si apoyamos la soberanía de Jehová, honramos su santo nombre y tenemos siempre presente la esperanza de la vida eterna. No hay palabras para expresar la felicidad que sentiremos cuando desaparezcan Satanás y su mundo y se cumpla esta profecía: "Los mansos mismos poseerán la tierra, y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz" (Sal. 37:11). Por consiguiente, sigamos el ejemplo perfecto de Jesús y opongámonos al Diablo con todas nuestras fuerzas (léase Santiago 4:7, 8).

Núm. 3: El Reino de Dios santificará el nombre de Jehová (rs pág. 302 párrs. 2-4)


*** rs pág. 302 párrs. 2-4 Reino ***

Santificar el nombre de Jehová y apoyar su soberanía

Mat. 6:9, 10: “Ustedes, pues, tienen que orar de esta manera: ‘Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino.’” (Aquí la santificación del nombre de Dios está estrechamente relacionada con la venida de Su Reino.)

Eze. 38:23: “Ciertamente me engrandeceré y me santificaré y me daré a conocer delante de los ojos de muchas naciones; y tendrán que saber que yo soy Jehová.” (El nombre de Dios será limpiado de todo oprobio; será tratado como santo y merecedor de respeto, y todos los que vivan serán personas que de buena gana apoyen la soberanía de Jehová y se deleiten en hacer Su voluntad. De dicha santificación del nombre de Jehová dependen la paz y el bienestar de todo el universo.)

Poner fin a la gobernación de Satanás sobre el mundo, la cual ha sido tolerada hasta ahora

Rev. 20:2, 3: “[El rey celestial, Jesucristo] prendió al dragón, la serpiente original, que es el Diablo y Satanás, y lo ató por mil años. Y lo arrojó al abismo y lo cerró y lo selló sobre él, para que no extraviase más a las naciones hasta que terminasen los mil años. Después de estas cosas tiene que ser desatado por un poco de tiempo.” (Así se librará a la humanidad de la influencia satánica que tantas dificultades ha traído para la gente que quiere hacer lo correcto. Habrá desaparecido la influencia diabólica que ha causado actos sumamente inhumanos y la influencia demoníaca que ha llenado de temor la vida de muchas personas.)

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