lunes, 23 de enero de 2012

Texto Diario Sábado 25 de Febrero


Sigan obrando su propia salvación con temor y temblor (Fili. 2:12).
Tras haber resucitado, Jesús se apareció durante cuarenta días a sus seguidores, les fortaleció la fe y los preparó para la gran campaña de evangelización que realizarían. Luego ascendió al cielo, donde ofreció a Dios el valor de su sangre derramada para que se aplicara a favor de sus verdaderos seguidores, aquellos que tienen fe en su sacrificio redentor. Jehová aceptó el rescate, y lo demostró encargando a Cristo que derramara el espíritu santo sobre los discípulos en el Pentecostés del año 33 (Hech. 2:33). Nadie merece en lo más mínimo el rescate. Pero, gracias a su fe en él, millones de hombres y mujeres gozan de la amistad de Dios y esperan vivir para siempre en una Tierra paradisíaca. No obstante, hay que aclarar que la buena relación con Jehová puede perderse. Si queremos que él nos salve cuando llegue el día de su cólera, debemos demostrar a diario cuánto apreciamos “el rescate pagado por Cristo Jesús” (Rom. 3:24). w10 15/8 2:15, 17

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