lunes, 23 de enero de 2012

Texto Diario Sábado 4 de Febrero


Dios envió a su Hijo (Gál. 4:4).
Jehová envió al ángel Gabriel para que le diera a conocer a Daniel una profecía sobre la llegada de “Mesías el Caudillo” (Dan. 9:21-25). En los últimos meses del año 29, en el momento predicho, Jesús recibió el espíritu santo, tras haber sido bautizado por Juan, y se convirtió en el Mesías o Cristo, en el Ungido de Dios (Mat. 3:13-17; Juan 1:29-34). Como tal, estaba destinado a ser un Líder sin igual. Desde el comienzo de su ministerio, Jesús demostró que era el Líder prometido, “Mesías el Caudillo”. Pocos días después de bautizarse comenzó a reunir seguidores y realizó su primer milagro (Juan 1:35–2:11). Acompañado de sus discípulos, recorrió Israel predicando las buenas nuevas del Reino (Luc. 8:1). No solo les enseñó a predicar y enseñar, sino que les mostró con el ejemplo cómo hacerlo (Luc. 9:1-6). ¡Qué excelente modelo para los superintendentes de nuestros días! w10 15/9 4:4, 5

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