lunes, 23 de enero de 2012

Texto Diario Miércoles 8 de Febrero


Hable verdad cada uno de ustedes con su prójimo, porque somos miembros que nos pertenecemos unos a otros (Efe. 4:25).
En vista de que estamos muy unidos, como “miembros que nos pertenecemos unos a otros”, jamás debemos actuar de manera sinuosa, manipulando los hechos o tratando de conducir a nuestros hermanos a conclusiones erróneas, pues eso equivale a mentir. Si alguien persistiera en ese hábito, terminaría perdiendo su amistad con Dios (Pro. 3:32). Las palabras y acciones poco honradas perturban la unidad de la congregación. Por eso, debemos imitar al profeta Daniel, un hombre confiable a quien nadie podía acusar de corrupto (Dan. 6:4). Recordemos lo que Pablo les dijo a los cristianos que tienen esperanza celestial: al ser parte del “cuerpo del Cristo”, cada miembro pertenece a todos los demás, por lo que debe mantenerse unido al conjunto de veraces hermanos de Jesús (Efe. 4:11, 12). Los cristianos que deseamos vivir para siempre en la Tierra también debemos contribuir a la unidad del pueblo de Dios diciendo siempre la verdad. w10 15/5 4:7, 8

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