lunes, 23 de enero de 2012

Texto Diario Martes 31 de Enero


Si estas cosas existen en ustedes y rebosan, impedirán que ustedes sean inactivos o infructíferos respecto al conocimiento exacto de nuestro Señor Jesucristo (2 Ped. 1:8).
El profeta Jeremías es un gran ejemplo para nosotros. Siempre agradeció el alimento espiritual que recibía de Dios, pues le daba las fuerzas necesarias para seguir predicando a un pueblo indiferente. Él mismo reconoció: “La palabra de Jehová [...] resultó ser como un fuego ardiente, encerrado en mis huesos” (Jer. 20:8, 9). Las provisiones espirituales también le ayudaron a afrontar la crisis que culminó en la destrucción de Jerusalén. Hoy día tenemos completa la Palabra escrita de Dios. Si la estudiamos diligentemente y hacemos nuestros los pensamientos de Dios, seremos como Jeremías: perseveraremos con gozo en el ministerio, seguiremos fieles a pesar de las pruebas y conservaremos nuestra pureza moral y espiritual. Por lo tanto, nunca dejemos de celebrar la Noche de Adoración en Familia, ni siquiera una semana (Sant. 5:10). w10 15/7 2:5, 8, 9

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