lunes, 23 de enero de 2012

Texto Diario Jueves 16 de Febrero


El que hurta, ya no hurte más, sino, más bien, que haga trabajo duro, haciendo con las manos lo que sea buen trabajo (Efe. 4:28).
Si un cristiano robara, estaría “acomet[iendo] el nombre de [su] Dios”, es decir, deshonrándolo (Pro. 30:7-9). Nada justifica un acto así, ni siquiera la pobreza. Quienes aman a Dios y al prójimo tienen muy clara esta verdad (Mar. 12:28-31). En el texto de hoy, el apóstol Pablo no se limita a decirnos lo que hemos de evitar. También nos indica qué hemos de hacer. Si vivimos y andamos por espíritu santo, trabajaremos arduamente para mantener a nuestra familia e incluso tener “algo que distribuir a alguien que tenga necesidad” (1 Tim. 5:8). No seremos como Judas Iscariote, quien robaba dinero del fondo que Jesús y sus apóstoles habían formado para ayudar a los pobres (Juan 12:4-6). Es obvio que aquel traidor no seguía la dirección del espíritu. En cambio, quienes sí la seguimos nos comportamos “honradamente en todas las cosas” (Heb. 13:18). Así evitamos contristar el espíritu de Jehová. w10 15/5 4:10, 11

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