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miércoles, 30 de noviembre de 2011

Programa de la Escuela del Ministerio Teocrático del año 2011 Semana 28 de Noviembre



Lectura de la Biblia:  El Cantar de los Cantares 1 a 8
Núm. 1: El Cantar de los Cantares 1:1-17
Núm. 2: ¿Por qué dicen los testigos de Jehová que los últimos días comenzaron en 1914? (rs pág. 425 párr. 1–pág. 426 párr. 1)
Núm. 3:  ¿Cómo puede uno ganarse el respeto de los demás?

(El Cantar de los Cantares 1:1-8:14)

1 La canción superlativa, que es de Salomón: 2 "Béseme él con los besos de su boca, porque tus expresiones de cariño son mejores que el vino. 3 Buenos son tus aceites para fragancia. Como aceite que se derrama es tu nombre. Por eso las doncellas mismas te han amado. 4 Atráeme contigo; corramos. ¡El rey me ha introducido en sus cuartos interiores! De veras estemos gozosos y regocijémonos en ti. De veras mencionemos tus expresiones de cariño más que el vino. Merecidamente te han amado. 5 "Una negra soy, pero grata a la vista, oh hijas de Jerusalén, como las tiendas de Quedar [y, no obstante], como las telas de tienda de Salomón. 6 No me miren porque soy morena, porque el sol ha alcanzado a verme. Los hijos de mi propia madre se encolerizaron conmigo; me nombraron guardiana de las viñas, [aunque] mi viña, una que era mía, no guardé. 7 "Infórmame, sí, oh tú a quien ha amado mi alma, dónde pastoreas, dónde haces que se eche el rebaño al mediodía. Pues, ¿por qué debo llegar a ser yo como mujer envuelta en luto entre los hatos de tus socios?". 8 "Si no lo sabes por ti misma, oh hermosísima entre las mujeres, sal a andar tú misma en las huellas del rebaño y pace tus cabritos junto a los tabernáculos de los pastores." 9 "A una yegua mía en los carros de Faraón te he comparado, oh compañera mía. 10 Gratas a la vista son tus mejillas entre las trenzas, tu cuello en una sarta de cuentas. 11 Adornos circulares de oro haremos para ti, junto con tachones de plata." 12 "Mientras el rey está a su mesa redonda, mi propio nardo ha difundido su fragancia. 13 Como bolsita de mirra es para mí mi amado; entre mis pechos pasará él la noche. 14 Como ramillete de alheña es para mí mi amado, entre las viñas de En-guedí." 15 "¡Mira! Eres hermosa, oh compañera mía. ¡Mira! Eres hermosa. Tus ojos son [de] palomas." 16 "¡Mira! Eres hermoso, mi amado, también agradable. Nuestro diván es también uno de follaje. 17 Las vigas de nuestra magnífica casa son cedros; nuestros cabrios, enebros.



El Cantar de los Cantares 2
2 "Un simple azafrán de la llanura costanera soy, un lirio de las llanuras bajas." 2 "Como un lirio entre yerbajo espinoso, así es mi compañera entre las hijas." 3 "Como un manzano entre los árboles del bosque, así es mi amado entre los hijos. He deseado apasionadamente su sombra, y allí me he sentado, y su fruto ha sido dulce a mi paladar. 4 Me introdujo en la casa del vino, y su pendón sobre mí fue amor. 5 Refrésquenme ustedes, sí, con tortas de pasas, susténtenme con manzanas; porque estoy enferma de amor. 6 Su mano izquierda está debajo de mi cabeza; y su mano derecha... esta me abraza. 7 Las he puesto bajo juramento, oh hijas de Jerusalén, por las gacelas o por las ciervas del campo, de que no traten de despertar ni excitar amor [en mí] sino hasta que este se sienta inclinado. 8 "¡El sonido de mi amado! ¡Mira! Este viene, trepando por las montañas, saltando por las colinas. 9 Mi amado se parece a una gacela o a la cría de los ciervos. ¡Mira! Este está plantado detrás de nuestro muro, mirando con fijeza por las ventanas, dando una ojeada por las celosías. 10 Mi amado ha respondido y me ha dicho: 'Levántate, compañera mía, mi hermosa, y vente. 11 Pues, ¡mira!, la estación lluviosa misma ha pasado, el aguacero mismo ha terminado, se ha ido. 12 Las flores mismas han aparecido en la tierra, el mismísimo tiempo de la poda de las vides ha llegado, y la voz de la tórtola misma se ha oído en nuestra tierra. 13 En cuanto a la higuera, ha obtenido un color maduro para sus brevas; y las vides están en cierne, han difundido [su] fragancia. Levántate, ven, oh compañera mía, hermosa mía, y vente. 14 Oh paloma mía en los retiros del peñasco, en el lugar oculto del camino escarpado, muéstrame tu forma, déjame oír tu voz, pues tu voz es placentera y tu forma es grata a la vista'." 15 "Agárrennos las zorras, sí, las zorras pequeñas que están echando a perder las viñas, puesto que nuestras viñas están en cierne." 16 "Mi amado es mío y yo soy suya. Él pastorea entre los lirios. 17 Hasta que respire el día y hayan huido las sombras, da la vuelta, oh amado mío; sé como la gacela o como la cría de los ciervos sobre las montañas de la separación.


El Cantar de los Cantares 3
3"En mi cama durante las noches he buscado al que mi alma ha amado. Lo busqué, pero no lo hallé. 2 Déjeseme levantarme, por favor, y dar la vuelta por la ciudad; en las calles y en las plazas públicas déjeseme buscar al que mi alma ha amado. Lo busqué, pero no lo hallé. 3 Los guardias que rondaban por la ciudad me hallaron: '¿Han visto ustedes al que mi alma ha amado?'. 4 Apenas había pasado más allá de ellos cuando hallé al que mi alma ha amado. Me agarré de él, y no quise soltarlo, hasta que lo hube introducido en la casa de mi madre y en el cuarto interior de la que había estado encinta para darme a luz. 5 Las he puesto bajo juramento, oh hijas de Jerusalén, por las gacelas o por las ciervas del campo, de que no traten de despertar ni excitar amor [en mí] sino hasta que este se sienta inclinado." 6 "¿Qué es esta cosa que viene subiendo del desierto como columnas de humo, perfumada con mirra y olíbano, aun con toda suerte de polvo aromático del comerciante?" 7 "¡Mira! Es su lecho, el que pertenece a Salomón. Sesenta hombres poderosos están todo en derredor de él, de los hombres poderosos de Israel, 8 todos ellos en posesión de espada, adiestrados en el guerrear, cada uno con su espada sobre el muslo a causa del pavor durante las noches." 9 "Es la litera que el rey Salomón se ha hecho de los árboles del Líbano. 10 Ha hecho sus columnas de plata, sus soportes de oro. Su asiento es de lana teñida de púrpura rojiza, su interior amorosamente alhajado por las hijas de Jerusalén." 11 "Salgan y miren, oh hijas de Sión, al rey Salomón con la guirnalda que su madre le tejió el día de su casamiento y el día del regocijo de su corazón."

El Cantar de los Cantares 4
4 "¡Mira! Eres hermosa, oh compañera mía. ¡Mira! Eres hermosa. Tus ojos son [de] palomas, detrás de tu velo. Tu cabellera es como hato de cabras que han bajado saltando de la región montañosa de Galaad. 2 Tus dientes son como hato de [ovejas] recién esquiladas que han subido del lavado, todas las cuales paren gemelos, sin que ninguna entre ellas haya perdido sus crías. 3 Tus labios son justamente como un hilo escarlata, y tu hablar es ameno. Como gajo de granada son tus sienes detrás de tu velo. 4 Tu cuello es como la torre de David, edificada en series de piedras, en la cual están colgados mil escudos, todos los escudos circulares de los hombres poderosos. 5 Tus dos pechos son como dos crías, gemelos de gacela, que están apacentándose entre los lirios." 6 "Hasta que respire el día y hayan huido las sombras, proseguiré a la montaña de mirra y a la colina de olíbano." 7 "Eres del todo hermosa, oh compañera mía, y no hay defecto en ti. 8 Conmigo desde el Líbano, oh novia, conmigo desde el Líbano dígnate venir. Dígnate descender desde la cima del Antilíbano, desde la cima de Senir, aun de Hermón, desde los albergues de los leones, desde las montañas de los leopardos. 9 Has hecho latir mi corazón, oh hermana mía, novia [mía], has hecho latir mi corazón con uno de tus ojos, con un colgante de tu collar. 10 ¡Qué hermosas son tus expresiones de cariño, oh hermana mía, novia [mía]! ¡Cuánto mejores son tus expresiones de cariño que el vino, y la fragancia de tus aceites que toda suerte de perfume! 11 Tus labios siguen goteando miel del panal, oh novia [mía]. Leche y miel hay debajo de tu lengua, y la fragancia de tus prendas de vestir es como la fragancia del Líbano. 12 Un jardín cerrado con barras es mi hermana, [mi] novia, un jardín cerrado con barras, un manantial sellado. 13 Tu piel es un paraíso de granadas, con los frutos más selectos, alheñas junto con nardos; 14 nardo y azafrán, caña aromática y canela, junto con toda suerte de árboles de olíbano, mirra y áloes, junto con todos los perfumes más finos; 15 [y] un manantial de jardines, un pozo de agua dulce, y arroyos que fluyen suavemente del Líbano. 16 Despierta, oh viento del norte, y entra, oh viento del sur. Respira sobre mi jardín. Fluyan suavemente sus perfumes." "Entre mi amado en su jardín, y coma sus frutos más selectos."
El Cantar de los Cantares 5
5 "He entrado en mi jardín, oh hermana mía, novia [mía]. He arrancado mi mirra junto con mi especia. He comido mi panal junto con mi miel; he bebido mi vino junto con mi leche." "¡Coman, oh compañeros! ¡Beban y embriáguense con expresiones de cariño!" 2 "Estoy dormida, pero mi corazón está despierto. ¡Ahí está el sonido de mi amado que golpea!" "¡Ábreme, oh hermana mía, compañera mía, paloma mía, inculpable mía! Porque mi cabeza está llena de rocío, y mis guedejas de las gotas de la noche." 3 "'Me he quitado la bata. ¿Cómo puedo volvérmela a poner? Me he lavado los pies. ¿Cómo puedo ensuciarlos?' 4 Mi amado mismo retiró la mano del agujero [de la puerta], y mis entrañas mismas se alborotaron dentro de mí. 5 Me levanté, yo misma, para abrirle a mi amado, y mis propias manos gotearon mirra, y mis dedos mirra líquida, sobre las cavidades de la cerradura. 6 Le abrí, yo misma, a mi amado, pero mi amado mismo se había apartado, había pasado adelante. Mi alma misma había salido [de mí] cuando él habló. Lo busqué, pero no lo hallé. Lo llamé, pero no me respondió. 7 Los guardias que rondaban por la ciudad me hallaron. Me golpearon, me hirieron. Los guardias de los muros alzaron de sobre mí mi ancho manto. 8 "Las he puesto bajo juramento, oh hijas de Jerusalén, de que, si hallan a mi amado, le digan que estoy enferma de amor." 9 "¿De qué manera es tu amado más que cualquier otro amado, oh tú, hermosísima entre las mujeres? ¿De qué manera es tu amado más que cualquier otro amado, para que nos hayas puesto bajo un juramento como este?" 10 "Mi amado es deslumbrante y colorado, el más conspicuo de diez mil. 11 Su cabeza es oro, oro refinado. Sus guedejas son racimos de dátiles. Sus [cabellos] negros son como el cuervo. 12 Sus ojos son como palomas junto a los canales de agua, que están bañándose en leche, asentadas dentro de los cercos. 13 Sus mejillas son como un cuadro de jardín de especias, torres de hierbas aromáticas. Sus labios son lirios que gotean mirra líquida. 14 Sus manos son cilindros de oro, llenos de crisólito. Su abdomen es una lámina de marfil cubierta de zafiros. 15 Sus piernas son columnas de mármol fundadas en pedestales con encajaduras de oro refinado. Su apariencia es como el Líbano, selecta como los cedros. 16 Su paladar es pura dulzura, y todo lo referente a él es enteramente deseable. Este es mi amado, y este es mi compañero, oh hijas de Jerusalén."

El Cantar de los Cantares 6
6 "¿Adónde se ha ido tu amado, oh hermosísima entre las mujeres? ¿Hacia dónde se ha vuelto tu amado, para que lo busquemos contigo?" 2 "Mi propio amado ha bajado a su jardín, a los cuadros de las plantas de especias, para pastorear entre los jardines, y para recoger lirios. 3 Yo soy de mi amado, y mi amado es mío. Está pastoreando entre los lirios." 4 "Eres hermosa, oh compañera mía, como Ciudad Placentera, grata a la vista como Jerusalén, imponente como compañías reunidas en torno de pendones. 5 Aparta tus ojos de enfrente de mí, porque ellos mismos me han alarmado. Tu cabellera es como hato de cabras que han bajado saltando de Galaad. 6 Tus dientes son como hato de ovejas que han subido del lavado, todas las cuales paren gemelos, sin que ninguna entre ellas haya perdido sus crías. 7 Como gajo de granada son tus sienes detrás de tu velo. 8 Puede haber sesenta reinas, y ochenta concubinas, y doncellas sin número. 9 Una sola hay que es mi paloma, mi inculpable. Una sola hay que pertenece a su madre. Es la pura de aquella que la dio a luz. Las hijas la han visto, y procedieron a pronunciarla feliz; reinas y concubinas, y procedieron a alabarla: 10 '¿Quién es esta mujer que está mirando hacia abajo como el alba, hermosa como la luna llena, pura como el sol relumbrante, imponente como compañías reunidas en torno de pendones?'." 11 "Al jardín de los nogales yo había bajado, para ver los botones en el valle torrencial, para ver si había brotado la vid, si habían florecido los granados. 12 Antes que lo supiera, mi propia alma me había colocado junto a los carros de mi pueblo dispuesto." 13 "¡Vuelve, vuelve, oh sulamita! ¡Vuelve, vuelve, para que te contemplemos!" "¿Qué contemplan ustedes en la sulamita?" "¡Algo parecido a la danza de dos campamentos!"
7 "¡Qué hermosos han llegado a ser tus pasos en [tus] sandalias, oh hija dispuesta! Las curvaturas de tus caderas son como adornos, la obra de manos de artífice. 2 El derredor de tu ombligo es un tazón redondo. No falte [en él] el vino mezclado. Tu vientre es un montón de trigo, cercado de lirios. 3 Tus dos pechos son como dos crías, gemelas de gacela. 4 Tu cuello es como torre de marfil. Tus ojos son como los estanques de Hesbón, junto a la puerta de Bat-rabim. Tu nariz es como la torre del Líbano, que mira hacia Damasco. 5 Tu cabeza sobre ti es como el Carmelo, y la melena de tu cabeza es como lana teñida de púrpura rojiza. El rey se halla atado por las ondulaciones. 6 ¡Qué hermosa eres, y qué agradable eres, oh amada, entre deleites exquisitos! 7 Esta estatura tuya de veras se parece a una palmera, y tus pechos a racimos de dátiles. 8 He dicho yo: 'Subiré a la palmera, para poder asirme de sus tallos frutales de dátiles'. Y, por favor, háganse tus pechos como racimos de la vid, y la fragancia de tu nariz como manzanas, 9 y tu paladar como el mejor vino que va bajando con suavidad para mi amada, que fluye dulcemente sobre los labios de los durmientes." 10 "Yo soy de mi amado, y hacia mí tiende su deseo vehemente. 11 De veras ven, oh amado mío, salgamos al campo; alojémonos, sí, entre las alheñas. 12 Madruguemos, sí, y vayamos a las viñas, para ver si ha brotado la vid, si ha reventado el capullo, si han florecido los granados. Allí te daré mis expresiones de cariño. 13 Las mandrágoras mismas han difundido [su] fragancia, y junto a nuestros pasos de entrada hay toda suerte de frutas de las más selectas. Tanto las nuevas como las añejas, oh amado mío, tengo atesoradas para ti.
8 "¡Oh que fueras tú como hermano mío, que mamara los pechos de mi madre! Si yo te hallara fuera, te besaría. La gente ni siquiera me despreciaría. 2 Yo te conduciría, te introduciría en la casa de mi madre, que solía enseñarme. Te daría a beber vino especiado, el zumo fresco de granadas. 3 Su mano izquierda estaría debajo de mi cabeza; y su mano derecha... esta me abrazaría. 4 "Las he puesto bajo juramento, oh hijas de Jerusalén, de que no traten de despertar ni excitar amor [en mí] hasta que este se sienta inclinado." 5 "¿Quién es esta mujer que viene subiendo del desierto, apoyada en su amado?" "Bajo el manzano te desperté. Allí estuvo tu madre con dolores de parto para darte a luz. Allí la que te estaba dando a luz sufrió dolores de parto. 6 "Ponme como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo; porque el amor es tan fuerte como la muerte, la insistencia en la devoción exclusiva es tan inexorable como el Seol. Sus llamaradas son las llamaradas de un fuego, la llama de Jah. 7 Las muchas aguas mismas no pueden extinguir el amor, ni pueden los ríos mismos arrollarlo. Si un hombre diera todas las cosas valiosas de su casa por el amor, las personas positivamente las despreciarían." 8 "Tenemos una hermana pequeña que no tiene pechos. ¿Qué haremos por nuestra hermana en el día que la pidan?" 9 "Si ella es un muro, edificaremos sobre ella un almenaje de plata; pero si es una puerta, la atrancaremos con un tablón de cedro." 10 "Soy un muro, y mis pechos son como torres. En este caso he llegado a ser a los ojos de él como la que está hallando paz. 11 "Había una viña que Salomón tenía en Baal-hamón. Entregó la viña a los guardianes. Cada uno traía por el fruto de ella mil piezas de plata. 12 "Mi viña, que me pertenece, está a mi disposición. Las mil te pertenecen a ti, oh Salomón, y doscientas a los que guardan su fruto." 13 "Oh, tú que moras en los jardines, los socios prestan atención a tu voz. Déjame oírla." 14 "Vete corriendo, amado mío, y hazte como gacela o como cría de los ciervos sobre las montañas de especias."

Núm. 1: El Cantar de los Cantares 1:1-17
1 La canción superlativa, que es de Salomón: 2 "Béseme él con los besos de su boca, porque tus expresiones de cariño son mejores que el vino. 3 Buenos son tus aceites para fragancia. Como aceite que se derrama es tu nombre. Por eso las doncellas mismas te han amado. 4 Atráeme contigo; corramos. ¡El rey me ha introducido en sus cuartos interiores! De veras estemos gozosos y regocijémonos en ti. De veras mencionemos tus expresiones de cariño más que el vino. Merecidamente te han amado. 5 "Una negra soy, pero grata a la vista, oh hijas de Jerusalén, como las tiendas de Quedar [y, no obstante], como las telas de tienda de Salomón. 6 No me miren porque soy morena, porque el sol ha alcanzado a verme. Los hijos de mi propia madre se encolerizaron conmigo; me nombraron guardiana de las viñas, [aunque] mi viña, una que era mía, no guardé. 7 "Infórmame, sí, oh tú a quien ha amado mi alma, dónde pastoreas, dónde haces que se eche el rebaño al mediodía. Pues, ¿por qué debo llegar a ser yo como mujer envuelta en luto entre los hatos de tus socios?". 8 "Si no lo sabes por ti misma, oh hermosísima entre las mujeres, sal a andar tú misma en las huellas del rebaño y pace tus cabritos junto a los tabernáculos de los pastores." 9 "A una yegua mía en los carros de Faraón te he comparado, oh compañera mía. 10 Gratas a la vista son tus mejillas entre las trenzas, tu cuello en una sarta de cuentas. 11 Adornos circulares de oro haremos para ti, junto con tachones de plata." 12 "Mientras el rey está a su mesa redonda, mi propio nardo ha difundido su fragancia. 13 Como bolsita de mirra es para mí mi amado; entre mis pechos pasará él la noche. 14 Como ramillete de alheña es para mí mi amado, entre las viñas de En-guedí." 15 "¡Mira! Eres hermosa, oh compañera mía. ¡Mira! Eres hermosa. Tus ojos son [de] palomas." 16 "¡Mira! Eres hermoso, mi amado, también agradable. Nuestro diván es también uno de follaje. 17 Las vigas de nuestra magnífica casa son cedros; nuestros cabrios, enebros.


Núm. 2: ¿Por qué dicen los testigos de Jehová que los últimos días comenzaron en 1914? (rs pág. 425 párr. 1–pág. 426 párr. 1)

*** rs pág. 425 párr. 1 - pág. 426 párr. 1 Últimos días ***

¿Por qué dicen los testigos de Jehová que fue en 1914 cuando comenzaron "los últimos días"?
El año 1914 es un año señalado por la profecía bíblica. Para detalles con relación a la cronología, sírvase ver las páginas 167-170 en la sección titulada "Fechas". El que esa fecha es correcta se ve por el hecho de que desde 1914 se han cumplido, exactamente como se predijeron, las condiciones mundiales que señalarían el período en que vivimos. Los hechos ya considerados aquí ilustran eso.

¿Qué opinan del año 1914 los historiadores seglares?
  "En retrospección desde la posición ventajosa del presente, hoy vemos con claridad que el estallido de la I Guerra Mundial introdujo en el siglo XX un 'tiempo de angustias' —para usar el término expresivo del historiador británico Arnold Toynbee— del cual de ninguna manera ha salido todavía nuestra civilización. Directa o indirectamente, todas las convulsiones del último medio siglo tienen sus raíces en 1914." (The Fall of the Dynasties: The Collapse of the Old Order [La caída de las dinastías: el desplome del viejo orden], Nueva York, 1963, Edmond Taylor, pág. 16.)
  "Personas de la generación de la II Guerra Mundial, mi generación, siempre pensarían que su conflicto fue el momento más decisivo de cambio en los tiempos modernos [...] Se nos debería permitir tal vanidad nuestra, nuestra cita personal con la historia. Pero debemos saber que, en términos sociales, un cambio mucho más decisivo tuvo lugar con relación a la I Guerra Mundial. Fue entonces cuando ciertos sistemas políticos y sociales, edificados en el transcurso de siglos, se desintegraron... algunas veces en cuestión de semanas. Y otros fueron transformados permanentemente. Fue en la I Guerra Mundial cuando las certidumbres de muchos siglos se perdieron. [...] La II Guerra Mundial continuó con aquel cambio, lo amplió y le dio firmeza. En términos sociales la II Guerra Mundial fue la última batalla de la I Guerra Mundial." (The Age of Uncertainty [La era de la incertidumbre], Boston, 1977, John K. Galbraith, pág. 133.)
  "Ha pasado medio siglo, y sin embargo la cicatriz que la tragedia de la Gran Guerra [la I Guerra Mundial, que comenzó en 1914] dejó en el cuerpo y el alma de las naciones no se ha borrado [...] La magnitud física y moral de esta dura prueba fue tal que nada de lo que quedó era como había sido. La sociedad por completo: sistemas gubernamentales, fronteras nacionales, leyes, fuerzas armadas, relaciones entre los estados, y también las ideologías, la vida de familia, las fortunas, los puestos, las relaciones personales... todo sufrió transformación de arriba abajo. [...] Finalmente la humanidad perdió el equilibrio, y nunca, hasta la fecha, lo ha recobrado." (El general Charles de Gaulle, hablando en 1968; según se publicó en Le Monde, 12 de noviembre de 1968, pág. 9.)



Núm. 3: ¿Cómo puede uno ganarse el respeto de los demás?

1-      Jóvenes
Los jóvenes preguntan...
¿Cómo puedo lograr que se me respete?
"Ponerse a hablar con un adulto a veces es como hablarle a una pared."—Paul.
"No me gusta nada que los mayores desconfíen de mí."—Matt.
"Mis padres no me hacen caso o fingen que me escuchan. Les hablas y hablas, y cuando les preguntas si han oído lo que les has dicho, te responden: 'Claro, claro', cuando la verdad es que ni siquiera saben lo que has dicho."—Paula.
RESPETO: ¿por qué costará tanto que se te trate con un mínimo de respeto? Quieres que se te escuche y se te tome en serio, de ahí que te duela mucho que los adultos, sobre todo tus padres, o los de tu edad, te pasen por alto, minusvaloren tus sentimientos, te rebajen cuando hablan o marquen las distancias.
Es natural desear que se nos aprecie. La propia Biblia nos estimula a hallar "favor y buena perspicacia a los ojos de Dios y del hombre terrestre". (Proverbios 3:4.) Así actuaron los jóvenes devotos de tiempos bíblicos, entre ellos Timoteo, quien tuvo el privilegio de acompañar al apóstol Pablo en sus viajes misionales debido a que se había ganado el respeto de "los hermanos", quienes "daban buenos informes acerca de él". (Hechos 16:1, 2.) También tenemos el caso del mismo Jesús, quien en su juventud seguía "progresando en sabiduría y en desarrollo físico y en favor ante Dios y los hombres". (Lucas 2:52.)
Es cierto que no eres Jesús y que no es fácil ganarse el respeto de los demás cuando se es joven. Por un lado, la Biblia relaciona la juventud con la 'inexperiencia' y la energía irrefrenable, a la vez que muestra que el conocimiento y la sabiduría llegan con la edad. (Proverbios 1:4; 20:29; Job 32:6, 7.) Por eso la gente no suele respetar tanto a los jóvenes como a los adultos. ¿Que es algo injusto? Tal vez, pero es una realidad de la vida a la que debes enfrentarte. Por otra parte, muchos jóvenes se han ganado la mala fama que tienen, de modo que algunos adultos creen equivocadamente que todos los jóvenes son "rebeldes", "irresponsables" o "alocados".
En algunos países, la cultura, la tradición y los rápidos cambios sociales han distanciado aún más a los jóvenes de los adultos. En África, por ejemplo, muchos jóvenes han recibido mejor educación que sus padres. Además, puede que choquen constantemente con los mayores, que siguen las normas tradicionales y que suelen exasperarse por lo que consideran falta de respeto o incluso rebelión juvenil.
Independientemente de tu situación, tendrás que tomar la iniciativa y esforzarte si deseas ganarte el respeto de los demás, pero puedes lograrlo.
Hay que ganárselo
En primer lugar, ten en cuenta que la gente no te va a respetar solo porque tú quieras o porque les obligues, sino que te tienes que ganar el respeto. En tiempos bíblicos, a Job se le respetaba mucho en su comunidad, como lo muestran estos recuerdos suyos: "Los jóvenes, al verme, se hacían a un lado y los ancianos se ponían de pie". No obstante, está claro que se había ganado el respeto por sus buenas acciones, pues explicó: "La gente, al verme o escucharme, me felicitaba y hablaba bien de mí", sin duda debido a que tenía unos antecedentes coherentes de conducta justa. (Job 29:7-17, Versión Popular.)
¿Qué clase de antecedentes tienes? ¿Has seguido el consejo que Pablo dio a Timoteo: "Que nadie jamás menosprecie tu juventud. Por el contrario, hazte ejemplo para los fieles en el hablar, en conducta, en amor, en fe, en castidad"? (1 Timoteo 4:12.) Tú también puedes ser un ejemplo digno de respeto. El estudio de la Palabra de Dios puede ayudarte a lograrlo, pues el salmista dijo: "¡Cómo amo tu ley, sí! [...] He llegado a tener más perspicacia que todos mis maestros, porque tus recordatorios me son de interés intenso. Me porto con más entendimiento que hombres de más edad, porque he observado tus propias órdenes". (Salmo 119:97, 99, 100.)
Tus compañeros cristianos te respetarán si adquieres esa perspicacia espiritual. No obstante, nota que tú también tienes que 'observar' o poner por obra el consejo de la Biblia. Un joven africano llamado Charles se tomó a pecho el mandato bíblico de 'hacer discípulos', se hizo evangelizador de tiempo completo cuando tenía dieciséis años y en la actualidad sirve en una sucursal de la Sociedad Watch Tower. (Mateo 28:19, 20.) Su ejemplaridad en la obra de predicar le ha hecho ganarse el respeto de otros y le ha dado mucho gozo, como lo muestran sus palabras: "La vida en este servicio es fascinante. Trabajar codo a codo con hombres devotos que tienen mucha experiencia me ha hecho madurar. Siento una alegría incomparable".
Cómo ganarse el respeto
Otra manera importante de ganarse el respeto es manteniendo una conducta ejemplar. Salomé, una joven Testigo africana, recuerda así su juventud: "En vez de pasar por el aro de la mayoría, siempre luché mucho por defender los principios cristianos. Trataba de ser seria, educada y respetuosa con los demás, incluso con los niños". Aunque a veces se rían de ti y te gasten bromas por ser distinto (1 Pedro 4:4), es fácil que, al igual que le ocurrió a Salomé, los demás te respeten, aunque sea a regañadientes.
Nota además que Salomé se afanó por ser respetuosa con los demás. En vista de que el respeto genera respeto, Romanos 12:10 dice: "En cuanto a mostrarse honra unos a otros, lleven la delantera". No mostrarías respeto si mintieras o deformaras la realidad, hicieras bromas crueles, convirtieras a los demás en blanco de tus chistes o fueras un mandón o un abusón. Lo único que lograrías a la larga es que te perdieran el respeto que te tuvieran.
Es importante sobre todo honrar y respetar a las autoridades. (1 Pedro 2:17.) Por ejemplo, un oficial de las fuerzas de seguridad dijo: "Los niños casi nunca se dirigen a uno de manera respetuosa". ¿Cómo tratas tú a las autoridades (maestros, policías y directores de escuela)? Si tienes fama de ser respetuoso con ellas, es mucho más probable que estas te traten con cierto respeto. (Compárese con Mateo 7:2.)


2.- Esposos


El esposo que se gana profundo respeto
EL RESPETO no es algo que uno se gana sencillamente ordenándole a alguien que lo respete. Es preciso ganarse el respeto por la manera en que uno habla y obra y por lo que uno es.
2 Se ilustra esto en el caso de Cristo Jesús. Él se ganó respeto como maestro por la manera en que enseñaba. Después de su Sermón del Monte "el efecto fue que las muchedumbres quedaron atónitas por su modo de enseñar." ¿Qué le ganó este respeto? El confiar en la palabra de Dios, la Biblia, en vez de en las opiniones de otros hombres. Su única autoridad era Jehová Dios y Su palabra de verdad. Jesús se ganó el respeto tanto de amigos como de enemigos, porque se lo merecía.—Mateo 7:28, 29; 15:1-9; Juan 7:32, 45, 46.
3 En Efesios 5:33 se suministra la siguiente instrucción: "La esposa le debe tener profundo respeto a su esposo." Pero el esposo debe obrar con diligencia para merecer este respeto; de otro modo, a la esposa le será muy difícil acatar esta instrucción. ¿De qué manera puede el esposo desempeñar el papel que la Biblia le traza a fin de ganar ese respeto?
AL EJERCER JEFATURA APROPIADA
4 La Biblia le asigna al esposo la jefatura o posición de cabeza en el arreglo matrimonial, diciendo: "Que las esposas estén en sujeción a sus esposos como al Señor, porque el esposo es cabeza de su esposa como el Cristo también es cabeza de la congregación, siendo él salvador de este cuerpo. De hecho, como la congregación está en sujeción al Cristo, que así también las esposas lo estén a sus esposos en todo." (Efesios 5:22-24) ¿Contribuye de veras este arreglo a la felicidad de la familia? Algunas mujeres hablan en contra de lo que ellas describen como machismo, chauvinismo masculino, es decir, una opinión jactanciosa o exagerada que algunos hombres tienen de su posición en relación con las mujeres. Pero digamos desde el principio que las enseñanzas de la Biblia no apoyan tal machismo.
5 La Biblia recalca el hecho de que la mujer no es la única clase de persona que está bajo jefatura; el hombre también lo está. Al dirigirnos al libro bíblico de 1 Corintios, capítulo 11, versículo 3, hallamos que el apóstol Pablo escribió estas palabras a la congregación de Corinto: "Quiero que sepan que la cabeza de todo varón es el Cristo; a su vez la cabeza de la mujer es el varón; a su vez la cabeza del Cristo es Dios." El hombre tiene a Cristo como cabeza, y es de Dios y de Cristo como ejemplos y maestros que usted, el esposo, debe aprender la manera de ejercer la jefatura que le corresponde como cabeza.
6 Jehová ejerció su jefatura sobre Cristo con bondad amorosa, y la respuesta de Cristo fue: "En hacer tu voluntad, oh Dios mío, me he deleitado." (Salmo 40:8; Hebreos 10:7) La jefatura de Jesucristo, también, es amorosa. A los que quisieran ser sus discípulos dijo: "Soy de genio apacible y humilde de corazón, y hallarán refrigerio para sus almas." (Mateo 11:29) Los que son miembros de su congregación, a la cual las Escrituras comparan con una esposa, ciertamente han hallado ese refrigerio bajo la jefatura de él. Él no los ha explotado, sino que ha sido abnegado en su amor. Es esta misma clase de jefatura la que el esposo debe ejercer sobre su esposa: "Esposos, continúen amando a sus esposas, así como el Cristo también amó a la congregación y se entregó a sí mismo por ella . . . De esta manera los esposos deben estar amando a sus esposas como a sus propios cuerpos. El que ama a su esposa a sí mismo se ama, porque nadie jamás odió a su propia carne; antes bien la alimenta y la acaricia, como también el Cristo a la congregación . . . que cada uno de ustedes individualmente ame a su esposa así como se ama a sí mismo; por otra parte, la esposa le debe tener profundo respeto a su esposo." (Efesios 5:25-29, 33) Si usted da el ejemplo de sujeción a la jefatura de Cristo, no le será difícil a su esposa —de hecho, puede ocasionarle placer— el tener profundo respeto a la jefatura de usted como esposo de ella.
7 La gran dificultad estriba en el hecho de que debido a la imperfección y al egoísmo innato hay veces en que el esposo, aunque desea que se le respete como cabeza de la familia, no le muestra a su esposa el amor y la consideración necesarios. A menudo la esposa dice que no se siente amada por su esposo, que él solo se interesa en su propio placer y satisfacción. Además, algunas esposas se quejan de que sus esposos son dominantes. Tal vez esto haya sido el resultado de los esfuerzos que la esposa haya hecho por usurpar la jefatura de él, y la resistencia que él ha ofrecido a esta usurpación. O quizás el hombre se haya criado en un ambiente en el cual muchos esposos son arrogantes y dominantes. Sea cual sea la causa, este abuso de la jefatura no se gana el respeto de nadie.
8 Por otra parte, en vez de abusar de la jefatura, algunos esposos renuncian a ella. Dejan que sus esposas tomen todas las decisiones. O, mientras le dicen a la esposa que no los "apremien," aplazan tanto la decisión que los intereses de la familia se perjudican. Quizás no sean perezosos ni holgazanes físicamente, pero si eluden hacer un esfuerzo mental los resultados pueden ser iguales a los que se describen en Proverbios 24:33, 34: "¡Un poco más de sueño, un poco más de adormecimiento, un poco más de cruzar las manos para dormir; y tu indigencia vendrá cual salteador de caminos, y tu necesidad como hombre armado!"—Versión Moderna.
9 Usted se ganará el respeto de su esposa si se muestra resuelto y firme y apto en tomar decisiones. Pero eso no significa que no ha de consultar con nadie más en la familia o que no es preciso dar seria consideración a la opinión de su esposa sencillamente porque ésta no concuerde con la suya. Temprano en el registro bíblico leemos acerca de un problema serio en la familia de Abrahán y Sara, que tuvo que ver con el hijo de estos dos, Isaac, y el hijo de la sierva de ellos, Agar. Sara recomendó una solución que no coincidía con los sentimientos de Abrahán en cuanto al asunto. Pero Dios le dijo a Abrahán: "Escucha su voz."—Génesis 21:9-12.
10 No debemos concluir de esto que el esposo siempre debe acceder a los deseos de su esposa. Pero puede ser provechoso el considerar con ella las decisiones que afectan a la familia y animarla a expresar sin reserva sus ideas y opiniones. Mantenga francas y abiertas las líneas de comunicación, siempre sea abordable, y considere cuidadosamente las preferencias de ella al tomar sus decisiones. Nunca sea mandón ni tiránico al ejercer su jefatura, sino muestre humildad. Usted no es perfecto, va a cometer errores, y cuando los cometa, querrá tener la comprensión de su esposa. Cuando surjan esas situaciones, a la esposa del hombre humilde se le hace más fácil respetar la jefatura de éste que lo que se le hace a la del hombre orgulloso.
AL SER BUEN PROVEEDOR
11 El esposo tiene la responsabilidad de proveer las necesidades materiales de la vida para su familia. Primera a Timoteo 5:8 muestra esto: "Ciertamente si alguno no provee para los que son suyos, y especialmente para los que son miembros de su casa, ha repudiado la fe y es peor que una persona sin fe." Para vivir hoy, en muchos países, se necesita mucho dinero, y usted como esposo debe tomar las decisiones que regulen cómo se satisfará esta necesidad. Es probable que halle que, además de traer el dinero que gane a casa, tendrá que preparar con su esposa un presupuesto que ambos entiendan. Lo que esto sencillamente significa es tener un arreglo que controle los gastos. Le ayudará a vivir en armonía con sus recursos, y puede contribuir mucho a evitar la clase de disputas que a veces surgen cuando el dinero se acaba antes del día de pago.
12 Aunque en la mayoría de los casos el esposo es quien gana el dinero para el sustento de la familia, el hecho de que éste se gana a consecuencia de un esfuerzo unido no debe olvidarse. Si usted, el esposo, cree que lo está ganando solo, entonces deténgase y calcule lo que le costaría contratar a un agente de compras, una cocinera, alguien que lavara los platos, un ama de casa, una decoradora, niñera, y así por el estilo. Normalmente, su esposa le ahorra este gasto haciendo el trabajo que, por supuesto, es la porción de ella como socia matrimonial. Y si ella lleva muchos registros de los gastos del hogar puede añadir "contadora" a la lista anterior. Es muy cierto lo que dice Proverbios 18:22: "¿Ha hallado uno una esposa buena? Uno ha hallado una cosa buena."
13 Al proveer las cosas materiales, siempre está presente el peligro —para usted y para su esposa— de adoptar inadvertidamente un punto de vista y enfoque materialista de la vida. Pocas cosas pueden 'corroer' tanto el fundamento de la felicidad familiar como lo puede hacer esto. "Nada hemos traído al mundo, y tampoco podemos llevarnos cosa alguna," dice el escritor bíblico Pablo. "Teniendo, pues, sustento y con qué cubrirnos, estaremos contentos con estas cosas. Sin embargo, los que están determinados a ser ricos caen en tentación y en un lazo y en muchos deseos insensatos y dañinos, que precipitan a los hombres en destrucción y ruina. Porque el amor al dinero es raíz de toda suerte de cosas perjudiciales, y haciendo esfuerzos por realizar este amor algunos han sido descarriados de la fe y se han acribillado con muchos dolores." Prescindiendo de la posesiones que un modo de vivir materialista nos pueda traer, nunca podrá compensar el dolor de ver las relaciones familiares debilitarse y desintegrarse. La pérdida espiritual y emocional excede por mucho a la ganancia material.—1 Timoteo 6:7-10.
14 El materialismo es amor a las cosas materiales, no simplemente tener posesiones materiales. Uno puede ser pobre y materialista, o rico e inclinado a lo espiritual. Esto depende de dónde está su corazón. Jesús dijo: "Dejen de acumular para ustedes tesoros sobre la tierra, donde la polilla y el moho consumen, y donde ladrones entran por fuerza y hurtan. Más bien, acumulen para ustedes tesoros en el cielo, donde ni polilla ni moho consumen, y donde ladrones no entran por fuerza y hurtan. Porque donde está tu tesoro, allí también estará tu corazón."—Mateo 6:19-21.
15 El esposo que es buen proveedor de las necesidades materiales meditará en esta admonición bíblica, y además de proveer las cosas que se necesitan de manera material dedicará tiempo a hacer provisiones espirituales para su familia. ¿De qué le sirve pasar tanto tiempo en el trabajo seglar a fin de obtener las cosas materiales de la vida que no le quede suficiente tiempo y energía para edificar a su familia de manera espiritual? A fin de tener la sabiduría necesaria para enfrentarse con buen éxito a los problemas de la vida, es preciso pasar tiempo infundiendo en la familia de uno una devoción firme a los principios rectos. El hacer lugar en la vida para leer juntos la Palabra de Dios y hablar acerca de ella puede lograr eso, como también lo hará el unirse en oración. Como cabeza de familia, usted, el esposo, tiene la prerrogativa de tomar la delantera en esto. Los beneficios superarán por mucho el costo que se paga en tiempo y esfuerzo. La promesa de Dios no fallará: "En todos tus caminos tómalo en cuenta, y él mismo hará derechas tus sendas."—Proverbios 3:6.
16 El esposo que permite que el Creador dirija sus pasos reconoce con aprecio el equilibrio del consejo que se encuentra en Eclesiastés 7:12: "La sabiduría es para una protección lo mismo que el dinero es para una protección; pero la ventaja del conocimiento es que la sabiduría misma conserva vivos a sus dueños." Por eso, como buen proveedor, trabaja duro para satisfacer las necesidades físicas de su familia. No obstante, cifra su esperanza, "no en las riquezas inseguras, sino en Dios." Da el ejemplo al poner el énfasis principal en los intereses espirituales, a fin de que tanto él como su esposa puedan "asirse firmemente de la vida que lo es realmente." (1 Timoteo 6:17-19) Los esfuerzos del esposo por hacer tales provisiones, tanto físicas como espirituales, le ganan el respeto de la esposa temerosa de Dios.

       3. Esposas

Cómo pueden ganarse el favor de sus esposos
13 Tras conocer la verdad bíblica, algunas mujeres han sabido ganarse a sus esposos no creyentes mediante su conducta cristiana. En una reciente asamblea de distrito de los testigos de Jehová, un hombre dijo sobre su esposa: "Me comporté como un auténtico estúpido. La trataba muy mal y, sin embargo, ni una sola vez me faltó al respeto ni me menospreció. Tampoco intentó imponerme sus creencias. Siempre se ocupó de mí con cariño. Si tenía que ir a las asambleas, dejaba las comidas listas y la casa arreglada. Su actitud fue lo que despertó mi interés en la Biblia. Y ¿qué más puedo decir? Aquí estoy". En efecto, él es otro de los hombres "ganados sin una palabra" por la conducta de sus esposas.
14 Pedro dejó claro que los buenos resultados no dependen tanto de lo que se dice como de lo que se hace. Tomemos por caso a una esposa que, debido a lo que aprendió en la Biblia, se resolvió a asistir a las reuniones cristianas. Una noche, su esposo le gritó: "¡Agnes, si sales por esa puerta, no te molestes en regresar!". Ella no salió por "esa puerta", pero sí por otra. La siguiente vez, el esposo la amenazó: "No estaré aquí cuando vuelvas". Y así fue, desapareció por tres días. Cuando regresó, ella le preguntó amablemente: "¿Tienes hambre?". Agnes nunca cedió ni un milímetro en su devoción a Jehová. Con el tiempo, su esposo aceptó estudiar la Biblia, dedicó su vida a Dios y llegó a desempeñar numerosas responsabilidades como superintendente de la congregación.
15 Las esposas antes mencionadas se adornaron con cualidades como las que recomendó el apóstol Pedro. En vez de vivir obsesionadas con los "trenzados [...] del cabello" y "el uso de prendas de vestir", su mejor "adorno" era, en palabras del propio Pedro, "la persona secreta del corazón en la vestidura incorruptible del espíritu quieto y apacible, que es de gran valor a los ojos de Dios". La esposa cristiana que siente profundo respeto por su esposo se viste de este espíritu, el cual se caracteriza por un tono de voz y una actitud que resultan atrayentes, y no desafiantes o exigentes (1 Pedro 3:3, 4).
Mujeres ejemplares
16 El apóstol Pedro escribió: "Así [...] se adornaban en otros tiempos las mujeres santas que esperaban en Dios, sujetándose a sus propios esposos" (1 Pedro 3:5). Estas mujeres comprendían que si prestaban atención a los consejos de Jehová y los ponían en práctica, tendrían una familia feliz y la recompensa de la vida eterna. Pedro mencionó a Sara, la hermosa esposa de Abrahán, y destacó que "obedecía [a su esposo], llamándolo 'señor'". Abrahán fue un fiel siervo de Dios que recibió la asignación divina de mudarse a una tierra distante. Sara lo apoyó en todo momento, aun cuando esto implicara renunciar a algunas comodidades y poner en peligro su propia vida (Génesis 12:1, 10-13). Por eso, el apóstol puso a Sara como ejemplo y encomió su valentía al decir: "Ustedes han llegado a ser hijas de ella, con tal que sigan haciendo el bien y no teman a ninguna causa de terror" (1 Pedro 3:6).
17 Abigail, una mujer valerosa que confiaba en Dios, pudo haber sido otra de esas mujeres ejemplares en las que pensó Pedro. Ella "era buena en cuanto a discreción". Por el contrario, su esposo Nabal "era áspero y malo en sus prácticas"; tanto es así que no quiso auxiliar a David y a sus hombres cuando estos se lo pidieron. Por eso, ellos decidieron acabar con Nabal y toda su casa. Pero Abigail actuó con presteza para evitar tal catástrofe: cargó varios asnos con alimento y fue al encuentro de David y sus soldados. Nada más verlo, desmontó, cayó a sus pies y trató de convencerlo para que no actuara precipitadamente. David, conmovido por sus palabras, le dijo: "¡Bendito sea Jehová el Dios de Israel, que te ha enviado este día a mi encuentro! Y bendita sea tu sensatez" (1 Samuel 25:2-33).
18 Otro buen ejemplo para las esposas es la joven sulamita, pues fue fiel al humilde pastor con quien estaba comprometida. Pese a las atenciones que le dedicaba un rico gobernante, su amor por el joven pastor no flaqueó en lo más mínimo. Ella misma lo expresó así: "Ponme como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo; porque el amor es tan fuerte como la muerte [...]. Las muchas aguas mismas no pueden extinguir el amor, ni pueden los ríos mismos arrollarlo" (El Cantar de los Cantares 8:6, 7). Toda mujer que acepta una propuesta de matrimonio debe tener esa misma determinación de ser leal y respetar profundamente a su esposo.
Otro consejo divino
19 Por último, examinemos el contexto del pasaje bíblico en el que se basa este artículo, a saber: "Que las esposas estén en sujeción a sus esposos como al Señor" (Efesios 5:22). Pues bien, ¿por qué debe la esposa sujetarse al esposo? "Porque el esposo es cabeza de su esposa como el Cristo también es cabeza de la congregación", responde el siguiente versículo. Finalmente, se exhorta a las esposas: "Como la congregación está en sujeción al Cristo, así también lo estén las esposas a sus esposos en todo" (Efesios 5:23, 24, 33).
20 A fin de obedecer este mandato, las esposas tienen que analizar e imitar el ejemplo que ha puesto la congregación de discípulos ungidos de Cristo. Leamos 2 Corintios 11:23-28 y veremos lo que soportó el apóstol Pablo —un miembro de esa congregación— por ser fiel a su Cabeza, Jesucristo. Al igual que Pablo, toda la congregación, incluidas las esposas, tiene que sujetarse lealmente a la autoridad de Jesús. Y las esposas demuestran su sujeción a Cristo respetando la autoridad de sus esposos.
21 Es posible que a muchas esposas les moleste tener que someterse a sus esposos, pero la mujer sabia sabrá ver las ventajas de la sujeción. Si su esposo no es creyente, por ejemplo, y ella se sujeta a su autoridad en todo lo que no suponga violar las leyes o principios de Dios, tal vez logre 'salvar a su esposo' (1 Corintios 7:13, 16). Pero esta no es la única recompensa para la mujer sabia. También tendrá la satisfacción de saber que Jehová aprueba lo que hace y que la premiará por imitar el ejemplo de Jesús.

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