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lunes, 26 de septiembre de 2011

Programa de la Escuela del Ministerio Teocrático del año 2011 Semana 26 de Septiembre

Lectura de la Biblia: Salmos 142 a 150
Núm. 1: Salmo 144:1–145:4
Núm. 2: ¿Comenzó a gobernar el Reino de Dios en el siglo primero? (rs pág. 306 párr. 6–pág. 307 párr. 2)
Núm. 3: ¿Por qué hay que evitar los “actos de favoritismo”? (Sant. 2:1-4)




 
(Salmos 142:encabezamiento-150:6)



Salmos 142

Maskil. De David, cuando se hallaba en la cueva. Oración.


142 Con mi voz, a Jehová procedí a clamar por socorro; con mi voz, a Jehová empecé a implorar favor.  2 Delante de él seguí derramando mi preocupación; delante de él continué informando acerca de mi propia angustia,  3 cuando mi espíritu desmayó dentro de mí. Entonces tú mismo conociste mi vereda. En la senda en que ando me han escondido una trampa.  4 Mira a la derecha y ve que no hay quien muestre reconocerme de manera alguna. Mi lugar adonde huir ha perecido de mí; no hay quien pregunte por mi alma.  5 Clamé a ti, oh Jehová, por socorro. Dije: “Tú eres mi refugio, la parte que me corresponde en la tierra de los vivientes”.  6 De veras presta atención a mi clamor rogativo, porque he quedado muy empobrecido. Líbrame de mis perseguidores, porque son más fuertes que yo.  7 Saca mi alma, sí, del calabozo mismo, para elogiar tu nombre. En derredor de mí reúnanse los justos, porque tú tratas apropiadamente conmigo.
Melodía de David.


Salmos 143

143 Oh Jehová, oye mi oración; de veras presta oído a mi súplica. En tu fidelidad, respóndeme en tu justicia.  2 Y no entres en juicio con tu siervo; porque delante de ti ningún viviente puede ser justo.  3 Porque el enemigo ha seguido tras de mi alma; ha aplastado mi vida hasta la tierra misma. Me ha hecho morar en lugares oscuros como los que han estado muertos por tiempo indefinido.  4 Y mi espíritu desmaya dentro de mí; en medio de mí se muestra aturdido mi corazón.  5 He recordado días de mucho tiempo atrás; he meditado en toda tu actividad; de buena gana me mantuve intensamente interesado en la obra de tus propias manos.  6 He extendido mis manos a ti; mi alma es para ti como una tierra agotada. Sélah.  7 Oh apresúrate, respóndeme, oh Jehová. Mi espíritu se ha acabado. No ocultes de mí tu rostro, o de otro modo tendré que llegar a ser comparable a los que bajan al hoyo.  8 Por la mañana hazme oír tu bondad amorosa, porque en ti he cifrado mi confianza. Dame a conocer el camino en que debo andar, porque a ti he alzado mi alma.  9 Líbrame de mis enemigos, oh Jehová. Me he puesto a cubierto aun contigo. 10 Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Tu espíritu es bueno; que me guíe en la tierra de la rectitud. 11 Por el amor de tu nombre, oh Jehová, quieras conservarme vivo. En tu justicia quieras sacar a mi alma de la angustia. 12 Y en tu bondad amorosa quieras reducir a silencio a mis enemigos; y tienes que destruir a todos los que muestran hostilidad a mi alma, porque soy siervo tuyo.

De David.



Salmos 144


144 Bendito sea Jehová mi Roca, que está adiestrando mis manos para la pelea, mis dedos para la guerra;  2 mi bondad amorosa y mi plaza fuerte, mi altura segura y mi Proveedor de escape para mí, mi escudo y Aquel en quien me he refugiado, Aquel que sojuzga a pueblos debajo de mí.  3 Oh Jehová, ¿qué es el hombre para que tomes nota de él, el hijo del hombre mortal, para que te fijes en él?  4 El hombre mismo tiene parecido a una mera exhalación; sus días son como una sombra que pasa.  5 Oh Jehová, inclina tus cielos para que desciendas; toca las montañas para que humeen.  6 Haz relampaguear el relámpago para que los esparzas; envía tus flechas para que los pongas en confusión.  7 Alarga tú las manos desde la altura; libértame y sálvame de las muchas aguas, de la mano de los extranjeros,  8 cuya boca ha hablado lo que no es cierto y cuya diestra es diestra de falsedad.  9 Oh Dios, ciertamente te cantaré una canción nueva. Con un instrumento de diez cuerdas ciertamente te produciré melodía, 10 Aquel que da salvación a reyes, Aquel que liberta a David su siervo de la espada dañina. 11 Libértame y sálvame de la mano de los extranjeros, cuya boca ha hablado lo que no es cierto y cuya diestra es diestra de falsedad, 12 que [dicen]: “Nuestros hijos son como plantas pequeñas crecidas en su juventud, nuestras hijas como esquinas entalladas al estilo de palacio, 13 nuestros graneros [están] llenos, y suministran productos de una suerte tras otra, nuestros rebaños se multiplican por millares, diez mil a uno, en nuestras calles, 14 nuestro ganado [está] cargado, sin ruptura y sin aborto, y sin alarido alguno en nuestras plazas públicas. 15 ¡Feliz es el pueblo para quien es justamente así!”. ¡Feliz es el pueblo cuyo Dios es Jehová!



Salmos 145


Alabanza, de David.
145 Ciertamente te ensalzaré, oh mi Dios el Rey, y ciertamente bendeciré tu nombre hasta tiempo indefinido, aun para siempre.  2 Todo el día te bendeciré, sí, y ciertamente alabaré tu nombre hasta tiempo indefinido, aun para siempre.  3 Jehová es grande y ha de ser alabado en gran manera, y su grandeza es inescrutable.  4 Generación tras generación encomiará tus obras, e informará acerca de tus poderosos actos.  5 En el glorioso esplendor de tu dignidad y en los asuntos de tus maravillosas obras ciertamente me interesaré intensamente.  6 Y ellos hablarán acerca de la fuerza de tus propias cosas inspiradoras de temor; y en cuanto a tu grandeza, yo ciertamente la declararé.  7 Rebosarán con la mención de la abundancia de tu bondad, y [a causa de] tu justicia clamarán gozosamente.  8 Jehová es benévolo y misericordioso, tardo para la cólera y grande en bondad amorosa.  9 Jehová es bueno para con todos, y sus misericordias están sobre todas sus obras. 10 Todas tus obras te elogiarán, oh Jehová, y los que te son leales te bendecirán. 11 Dirán de la gloria de tu gobernación real, y hablarán de tu poderío, 12 para dar a conocer a los hijos de los hombres los actos poderosos de él y la gloria del esplendor de su gobernación real. 13 Tu gobernación real es gobernación real para todos los tiempos indefinidos, y tu dominio dura por todas las generaciones sucesivas. 14 Jehová está sosteniendo a todos los que van cayendo, y está levantando a todos los que están encorvados. 15 A ti miran con esperanza los ojos de todos, y estás dándoles su alimento a su tiempo. 16 Estás abriendo tu mano y satisfaciendo el deseo de toda cosa viviente. 17 Jehová es justo en todos sus caminos, y leal en todas sus obras. 18 Jehová está cerca de todos los que lo invocan, de todos los que lo invocan en apego a la verdad. 19 Ejecutará el deseo de los que le temen, y oirá su clamor por ayuda, y los salvará. 20 Jehová está guardando a todos los que lo aman, pero a todos los inicuos los aniquilará. 21 La alabanza de Jehová hablará mi boca; y bendiga toda carne el santo nombre de él hasta tiempo indefinido, aun para siempre.



Salmos 146


146 ¡Alaben a Jah! Alaba a Jehová, oh alma mía.  2 Ciertamente alabaré a Jehová mientras dure mi vida. Ciertamente produciré melodía a mi Dios mientras yo sea.  3 No cifren su confianza en nobles, ni en el hijo del hombre terrestre, a quien no pertenece salvación alguna.  4 Sale su espíritu, él vuelve a su suelo; en ese día de veras perecen sus pensamientos.  5 Feliz es el que tiene al Dios de Jacob por ayuda suya, cuya esperanza está en Jehová su Dios,  6 el Hacedor del cielo y de la tierra, del mar, y de todo lo que en ellos hay, Aquel que observa apego a la verdad hasta tiempo indefinido,  7 Aquel que ejecuta juicio para los defraudados, Aquel que da pan a los hambrientos. Jehová está soltando a los que están atados.  8 Jehová está abriendo [los ojos a] los ciegos; Jehová está levantando a los encorvados; Jehová está amando a los justos.  9 Jehová está guardando a los residentes forasteros; da alivio al huérfano de padre y a la viuda, pero tuerce el camino de los inicuos. 10 Jehová será rey hasta tiempo indefinido, tu Dios, oh Sión, por generación tras generación. ¡Alaben a Jah!



Salmos 147


147 Alaben a Jah, porque es bueno celebrar con melodía a nuestro Dios; porque es agradable... la alabanza es propia.  2 Jehová está edificando a Jerusalén; a los dispersos de Israel reúne.  3 Está sanando a los quebrantados de corazón, y está vendando sus partes doloridas.  4 Está contando el número de las estrellas; a todas las llama por [sus] nombres.  5 Nuestro Señor es grande y es abundante en poder; su entendimiento es superior a lo que se puede relatar.  6 Jehová está dando alivio a los mansos; está abatiendo a los inicuos hasta la tierra.  7 Respondan ustedes a Jehová con acción de gracias; celebren con melodía a nuestro Dios con el arpa,  8 Aquel que está cubriendo de nubes los cielos, Aquel que prepara lluvia para la tierra, Aquel que hace que de las montañas brote hierba verde.  9 Él está dando a las bestias su alimento, a los cuervos jóvenes que siguen clamando. 10 No se deleita en el poder del caballo, ni en las piernas del hombre se complace. 11 Jehová está complaciéndose en los que le temen, en los que esperan su bondad amorosa. 12 Encomia a Jehová, oh Jerusalén. Alaba a tu Dios, oh Sión. 13 Porque él ha hecho fuertes las barras de tus puertas; ha bendecido a tus hijos en medio de ti. 14 Está poniendo la paz en tu territorio; de la grosura del trigo sigue satisfaciéndote. 15 Está enviando su dicho a la tierra; con velocidad corre su palabra. 16 Está dando la nieve como lana; esparce la escarcha lo mismo que ceniza. 17 Está arrojando su hielo como bocados. Delante de su frío, ¿quién puede subsistir? 18 Envía su palabra y los derrite. Hace soplar su viento; las aguas destilan. 19 Está anunciando su palabra a Jacob, sus disposiciones reglamentarias y sus decisiones judiciales a Israel. 20 No ha hecho así a ninguna otra nación; y en cuanto a [sus] decisiones judiciales, no las han conocido. ¡Alaben a Jah!



Salmos 148


148 ¡Alaben a Jah! Alaben a Jehová desde los cielos, alábenlo en las alturas.  2 Alábenlo, todos ustedes sus ángeles. Alábenlo, todos ustedes su ejército.  3 Alábenlo, sol y luna. Alábenlo, estrellas de luz todas.  4 Alábenlo, cielos de los cielos, y aguas que están sobre los cielos.  5 Alaben ellos el nombre de Jehová; porque él mismo mandó y fueron creados.  6 Y los tiene subsistiendo para siempre, hasta tiempo indefinido. Ha dado una disposición reglamentaria, y esta no pasará.  7 Alaben a Jehová desde la tierra, monstruos marinos y profundidades acuosas todas,  8 fuego y granizo, nieve y humo espeso, viento borrascoso que realizas su palabra,  9 montañas y colinas todas, árboles frutales y cedros todos, 10 animales salvajes y animales domésticos todos, cosas que se arrastran y pájaros alados, 11 reyes de la tierra y grupos nacionales todos, príncipes y jueces todos de la tierra, 12 ustedes los jóvenes y también ustedes las vírgenes, viejos junto con muchachos. 13 Alaben ellos el nombre de Jehová, porque solo su nombre es inalcanzablemente alto. Su dignidad está por encima de tierra y cielo. 14 Y él ensalzará el cuerno de su pueblo, la alabanza de todos los que le son leales, de los hijos de Israel, el pueblo a él cercano. ¡Alaben a Jah!



Salmos 149


149 ¡Alaben a Jah! Canten a Jehová una canción nueva, su alabanza en la congregación de los que son leales.  2 Regocíjese Israel en su magnífico Hacedor, los hijos de Sión... estén gozosos en su Rey.  3 Que alaben su nombre con danza. Con la pandereta y el arpa celébrenlo con melodía.  4 Porque Jehová está complaciéndose en su pueblo. Hermosea a los mansos con salvación.  5 Alborócense en gloria los que son leales; clamen gozosamente sobre sus camas.  6 Que las canciones que enaltecen a Dios estén en la garganta de ellos, y una espada de dos filos esté en su mano,  7 para ejecutar venganza en las naciones, reprensiones en los grupos nacionales,  8 para sujetar a sus reyes con prisiones y a sus glorificados con grilletes de hierro,  9 para ejecutar en ellos la decisión judicial escrita. Tal esplendor pertenece a todos los que le son leales. ¡Alaben a Jah!



Salmos 150


150 ¡Alaben a Jah! Alaben a Dios en su lugar santo. Alábenlo en la expansión de su fuerza.  2 Alábenlo por sus obras de poder. Alábenlo conforme a la abundancia de su grandeza.  3 Alábenlo con el toque del cuerno. Alábenlo con el instrumento de cuerdas y el arpa.  4 Alábenlo con la pandereta y la danza de corro. Alábenlo con cuerdas y el caramillo.  5 Alábenlo con los címbalos de sonido melodioso. Alábenlo con los címbalos estruendosos.  6 Toda cosa que respira... alabe a Jah. ¡Alaben a Jah!






Núm. 1: Salmo 144:1–145:4

144 Bendito sea Jehová mi Roca, que está adiestrando mis manos para la pelea, mis dedos para la guerra;  2 mi bondad amorosa y mi plaza fuerte, mi altura segura y mi Proveedor de escape para mí, mi escudo y Aquel en quien me he refugiado, Aquel que sojuzga a pueblos debajo de mí.  3 Oh Jehová, ¿qué es el hombre para que tomes nota de él, el hijo del hombre mortal, para que te fijes en él?  4 El hombre mismo tiene parecido a una mera exhalación; sus días son como una sombra que pasa.  5 Oh Jehová, inclina tus cielos para que desciendas; toca las montañas para que humeen.  6 Haz relampaguear el relámpago para que los esparzas; envía tus flechas para que los pongas en confusión.  7 Alarga tú las manos desde la altura; libértame y sálvame de las muchas aguas, de la mano de los extranjeros,  8 cuya boca ha hablado lo que no es cierto y cuya diestra es diestra de falsedad.  9 Oh Dios, ciertamente te cantaré una canción nueva. Con un instrumento de diez cuerdas ciertamente te produciré melodía, 10 Aquel que da salvación a reyes, Aquel que liberta a David su siervo de la espada dañina. 11 Libértame y sálvame de la mano de los extranjeros, cuya boca ha hablado lo que no es cierto y cuya diestra es diestra de falsedad, 12 que [dicen]: “Nuestros hijos son como plantas pequeñas crecidas en su juventud, nuestras hijas como esquinas entalladas al estilo de palacio, 13 nuestros graneros [están] llenos, y suministran productos de una suerte tras otra, nuestros rebaños se multiplican por millares, diez mil a uno, en nuestras calles, 14 nuestro ganado [está] cargado, sin ruptura y sin aborto, y sin alarido alguno en nuestras plazas públicas. 15 ¡Feliz es el pueblo para quien es justamente así!”. ¡Feliz es el pueblo cuyo Dios es Jehová!

Alabanza, de David.

145 Ciertamente te ensalzaré, oh mi Dios el Rey, y ciertamente bendeciré tu nombre hasta tiempo indefinido, aun para siempre.  2 Todo el día te bendeciré, sí, y ciertamente alabaré tu nombre hasta tiempo indefinido, aun para siempre.  3 Jehová es grande y ha de ser alabado en gran manera, y su grandeza es inescrutable.  4 Generación tras generación encomiará tus obras, e informará acerca de tus poderosos actos.





Núm. 2: ¿Comenzó a gobernar el Reino de Dios en el siglo primero?
(rs pág. 306 párr. 6–pág. 307 párr. 2)


*** rs pág. 306 párr. 6 - pág. 307 párr. 2 Reino ***

¿Había de ser en el primer siglo?

  Col. 1:1, 2, 13: “Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y Timoteo nuestro hermano a los santos [los que eran herederos del Reino celestial] [...] Él [Dios] nos libró de la autoridad de la oscuridad y nos transfirió [a los santos, miembros de la congregación cristiana] al reino del Hijo de su amor.” (De modo que Cristo había comenzado, de hecho, a gobernar sobre la congregación cristiana en el primer siglo, antes que se escribiera esto, pero el establecimiento del Reino que gobernaría sobre toda la Tierra era un acontecimiento todavía  futuro.)

  1 Cor. 4:8: “Ustedes ya están hartos, ¿verdad? Ya se han hecho ricos, ¿verdad? Han empezado a gobernar como reyes sin nosotros, ¿verdad? Y verdaderamente desearía que hubiesen empezado a gobernar como reyes, para que nosotros también gobernásemos con ustedes como reyes.” (Es obvio que el apóstol Pablo estaba censurándolos debido al punto de vista incorrecto de ellos.)

  Rev. 12:10, 12: “¡Ahora han acontecido la salvación y el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque ha sido arrojado hacia abajo el acusador de nuestros hermanos, que los acusa día y noche delante de nuestro Dios! A causa de esto ¡alégrense, cielos y los que residen en ellos! Ay de la tierra y del mar, porque el Diablo ha descendido a ustedes, teniendo gran cólera, sabiendo que tiene un corto período de tiempo.” (El establecimiento del Reino de Dios se asocia aquí con el acto de arrojar del cielo a Satanás. Esto no había ocurrido al tiempo de la rebelión en Edén, como lo muestran los capítulos 1 y 2 de Job. El libro de Revelación fue escrito en 96 E.C., y Revelación 1:1 muestra que este tiene que ver con acontecimientos que en aquel tiempo eran futuros.)



Núm. 3:  ¿Por qué hay que evitar los “actos de favoritismo”? (Sant. 2:1-4)

(Santiago 2:1-4) Hermanos míos, ustedes no tienen la fe de nuestro Señor Jesucristo, nuestra gloria, con actos de favoritismo, ¿verdad? 2 Pues, si entra en una reunión de ustedes un varón con anillos de oro en los dedos y con ropa espléndida, pero entra también un pobre con ropa sucia, 3 pero ustedes miran con favor al que lleva la ropa espléndida y dicen: “Tú toma este asiento aquí en un lugar excelente”, y dicen al pobre: “Tú quédate de pie”, o: “Toma tú ese asiento allá debajo de mi escabel”, 4 tienen distinción de clases entre sí y han llegado a ser jueces que dictan fallos inicuos, ¿no es verdad?

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***Análisis de la Carta e Santiago ,Capítulo 2 ***
La iniquidad del favoritismo
1 Hermanos míos, ustedes no están teniendo la fe de nuestro Señor Jesucristo, nuestra gloria, con actos de favoritismo, ¿verdad?
1 Hermanos míos
Aunque Santiago estaba dando vigorosa censura acerca de algunas actitudes muy anticristianas, se dirige a sus lectores con el término de hermanos, lo cual muestra que no pensaba que ellos hubieran apostatado de la verdad; eran parte de la congregación de Dios. Pero Santiago pasa a señalar la vanidad de una religión confesada que puede ser muy vocal en sus expresiones, pero que no se manifiesta en conducta recta ni en amor verdadero e imparcial.
ustedes no están teniendo la fe
La fe en Jesucristo es el aspecto esencial básico del cristianismo. Pero los lectores de la carta de Santiago no se estaban apegando firmemente a las enseñanzas y el espíritu de Cristo, pues la parcialidad de ellos violaba los principios de la unidad y el amor.
de nuestro Señor Jesucristo, nuestra gloria
Se entiende que la expresión griega que se traduce “nuestra gloria” está en aposición con, o es equivalente a, Jesucristo. Él es Aquel en quien deben jactarse o gloriarse los hermanos cristianos. Fue “recibido arriba en gloria.” (1 Tim. 3:16) En cuanto al futuro, es quien viene “con poder y gran gloria,” quien se sienta sobre “su glorioso trono.” (Mat. 24:30; 25:31)
Esta referencia a fe en el glorioso Señor de ellos serviría para enfatizar el consejo de Santiago en el sentido de que los hermanos no deberían estar asignando gloria u honra especial a hombres ricos o bien vestidos que asistieran a las reuniones, y así estar discriminando contra los pobres que asistían. Esto detraería de su aprecio de Jesucristo. Lo que realmente importaba no era riquezas materiales, sino fe en este glorioso Señor.
con actos de favoritismo, ¿verdad?
El favorecer a una persona más que a otra, y especialmente porque alguna fuera rica, prominente o poderosa, y la otra pobre y humilde, sería precisamente lo opuesto a lo que el cristianismo es. Sería degradante para Jesucristo, quien, cuando estuvo en la Tierra, fue pobre en sentido material, como lo fueron la mayoría de sus discípulos. (2 Cor. 8:9; 6:10) Pero sería en Jesús mismo que ellos deberían gloriarse. Compare con la declaración de la Ley, en Levítico 19:15, en la cual se manda que no se favorezca a nadie, ni porque sea rico ni porque sea pobre.
2 Pues, si entra en una reunión de ustedes un varón con anillos de oro en los dedos y con ropa espléndida, pero entra también un pobre con ropa sucia,
2 Pues, si entra en una reunión de ustedes un varón con anillos de oro en los dedos y con ropa espléndida
Pudiera suceder que en el lugar donde los cristianos estuvieran celebrando su reunión entraran visitantes, no creyentes, como lo menciona Pablo en 1 Corintios 14:23, 24. El hombre a quien describe Santiago era acaudalado, llevaba ropa rica y vistosa, posiblemente era ostentoso; indudablemente era un hombre prominente en la comunidad.
pero entra también un pobre con ropa sucia
El pobre es también un visitante. Si quisiera llegar ser miembro bautizado de la congregación a pesar de asistir a las reuniones vestido con ropa detestable o sucia, harapienta, los miembros de la congregación le ayudarían a comprender la necesidad de vestirse de manera limpia, nítida, y, si fuera necesario, le darían ayuda para que consiguiera algo más presentable que pudiera usar. (Compare con 1 Timoteo 2:9, 10; Romanos 12:13.) Mientras no fuera creyente, se le debería extender tan cordial bienvenida como la que se extendiera al rico, para que oyera la consideración de las “buenas nuevas.” Por supuesto, el principio de imparcialidad aplicaría tanto a los creyentes como a las personas que no fueran creyentes.
3 pero ustedes miran con favor al que lleva la ropa espléndida y dicen: “Tú toma este asiento aquí en un lugar excelente,” y dicen al pobre: “Tú quédate de pie,” o: “Toma tú ese asiento allá debajo de mi escabel,”
3 pero ustedes miran con favor al que lleva la ropa espléndida y dicen: “Tú toma este asiento aquí en un lugar excelente”
O: ‘siéntate aquí, por favor,’ quizás en uno de los asientos más prominentes o deseables. Santiago no condenó la cortesía misma, sino el hecho de que a la persona se le otorgara atención o consideración especial simplemente porque pareciera ser una persona de rango, o un rico.
y dicen al pobre: “Tú quédate de pie,” o: “Toma ese asiento allá debajo de mi escabel”
Se le recibe con frialdad, y se le dice, entonces: ‘Párate allá, o siéntate en el piso al lado de mi escabel.’ (En tierras orientales era común sentarse en el piso con las piernas cruzadas; las personas de más prominencia solían tener sillas, bancos, y así por el estilo.) Al pobre se le consideró indigno de recibir atención especial alguna, como la que se otorgó al rico. Algunos creen que aquí se representa a una persona responsable de la congregación, un anciano o un “diácono,” hablando al rico y al pobre, particularmente en vista de que se hace referencia a un “escabel.” Por supuesto, hoy no tenemos testimonio directo en cuanto a cómo eran los lugares de reunión cristianos del primer siglo. Sin embargo, el hecho de que Santiago comience esta porción con la expresión “hermanos míos,” y use la forma plural por toda su carta al dirigirse a ellos, puede favorecer el pensamiento de que el ejemplo que presenta Santiago era uno que aplicaba a todos los miembros de la congregación en general.
Pero la congregación estaba obrando como los fariseos, quienes consideraban a la gente común ‘gente de la tierra.’ Respecto a los que escuchaban a Jesús, los fariseos presentaron el argumento: “Ni uno de los gobernantes o de los fariseos ha puesto fe en él, ¿verdad? Mas esta muchedumbre que no conoce la Ley son unos malditos.” (Juan 7:48, 49)
4 tienen distinción de clases entre ustedes mismos y han venido a ser jueces que dan fallos inicuos, ¿no es verdad?
4 tienen distinción de clases entre ustedes mismos
Por medio de esta acción la congregación estaba haciendo divisiones en el cuerpo de Cristo, la congregación de él, contradiciendo así el principio que expresó el apóstol Pablo: “No hay ni judío ni griego, no hay ni esclavo ni libre, no hay ni macho ni hembra; porque todos ustedes son una persona en unión con Cristo Jesús.” (Gál. 3:28) Fuera que la diferencia tuviera que ver con riqueza, educación, profesión, condición social, raza o lenguaje, no hay base para la parcialidad. Frente a la tentación de satisfacer a los ricos y prominentes, los miembros de la congregación no mostraron resolución, vacilaron (como se indica en Santiago 1:6), y no estuvieron obrando por verdadera fe. Se apartaron de la fe de “nuestro Señor Jesucristo, nuestra gloria,” aquel que, aunque rico, se despojó de riquezas y ‘se hizo pobre para que nosotros pudiéramos hacernos ricos por medio de su pobreza.’ (Fili. 2:7; 2 Cor. 8:9) Su fe en Jesucristo debió haberles enseñado a pensar y actuar de mejor manera que aquélla. (Efe. 4:20, 21) Algo le pasaba a la fe de ellos, para que contaran la vida de un hombre como de más valor que la de otro a los ojos de Dios, y de Cristo, quien había muerto por aquella persona. (1 Sam. 16:7; 2 Cor. 5:14; Rom. 5:6) Mostraron una lealtad dividida, hasta como lo hace el que divide su devoción entre Dios y Mammón, o las riquezas. (Mat. 6:24)
y han venido a ser jueces que dan fallos inicuos, ¿no es verdad?
Obraron presuntuosamente al hacerse jueces de hombres y valorar el mérito individual, personal, de éstos, y hasta su mérito comparativo desde el punto de vista de Dios. Además, hicieron aquello, no basándose en razones morales, sino con el motivo impropio de honrar a hombres debido a la apariencia o posición de ellos. Así, hicieron más complejo el mal, porque juzgaron por normas falsas. Las decisiones o fallos de ellos daban a entender que un rico era más merecedor de oír las “buenas nuevas” que un pobre. Esto estaba fuera de armonía con el hecho de que Dios mismo y Cristo son imparciales. (Hech. 10:34) Aquellos fallos no eran simplemente incorrectos, sino literalmente “inicuos” (y el término griego para éstos frecuentemente encierra la idea de ser dañino, odioso, no bondadoso, cruel; compare con 2 Tesalonicenses 3:2; Hechos 17:5; Mateo 5:39; 18:32; 20:15; 1 Timoteo 6:4.) Estaban mostrando falta de respeto a Cristo Jesús, el glorioso Señor de ellos, quien ciertamente no hacía distinciones a favor de la apariencia externa, y manchaban la gloria que Cristo les otorgaba como congregación de él.

13 Porque al que no practica misericordia se le hará su juicio sin misericordia

Santiago señala a un juicio, y muestra el peligro en que se estaban poniendo los que mostraban favoritismo. (Rom. 2:6, 16; 14:12; Mat. 12:36) ¿Cómo pudieran esperar misericordia de Dios cuando retenían la misericordia de alguien simplemente porque era “un pobre con ropa sucia”? (Sant. 2:2) ¡Que inconsecuente y contrario a toda razón el que entre las personas a quienes Santiago escribía hubiera personas de condición humilde, y sin embargo ellas discriminaran contra el pobre! ¿Cómo se sentirían los miembros ‘pobres’ si visitaran otra congregación de cristianos y se les insultara de este modo? Proverbios 21:13 dice: “En cuanto a cualquiera que tapa su oído al clamor quejumbroso del de condición humilde, él mismo también clamará y no se le responderá.” Jesús dijo: “Con el juicio con que ustedes juzguen, serán juzgados.” (Mat. 7:1, 2) Él dio una vigorosa ilustración de este punto en Mateo 18:23-35.



***W97 15/11 p 13-18 La fe nos motiva a actuar ***


La fe nos motiva a actuar
“Contemplas que [la] fe [de Abrahán] obró junto con sus obras, y por sus obras su fe fue perfeccionada.” (SANTIAGO 2:22.)
MUCHAS personas dicen que tienen fe en Dios. Pero la fe que solo se expresa con los labios está inerte como un cadáver. “La fe, si no tiene obras, está muerta en sí misma”, escribió el discípulo Santiago. También dijo que Abrahán, hombre temeroso de Dios, tuvo fe que “obró junto con sus obras”. (Santiago 2:17, 22.) ¿Qué significado tienen estas palabras para nosotros?
2 Si tenemos verdadera fe, no solo creeremos lo que oímos en las reuniones cristianas. Evidenciaremos nuestra fe siendo testigos activos de Jehová. Sí, la fe hará que observemos la Palabra de Dios en nuestra vida y nos motivará a actuar.

El favoritismo no es compatible con la fe

3 Si tenemos una fe genuina en Dios y en Cristo, no mostraremos favoritismo. (Santiago 2:1-4.) Algunos cristianos a los que Santiago escribió no actuaban con la imparcialidad que se requiere de los cristianos verdaderos. (Romanos 2:11.) Por ello, Santiago pregunta: “Ustedes no tienen la fe de nuestro Señor Jesucristo, nuestra gloria, con actos de favoritismo, ¿verdad?”. Se debía recibir bien tanto al incrédulo rico que acudía a una reunión con anillos de oro y ropa espléndida como al no creyente “pobre con ropa sucia”; sin embargo, se daba un trato especial a los ricos. Les ofrecían los asientos “en un lugar excelente”, mientras que a los no creyentes pobres se les hacía estar de pie o sentarse en el suelo a los pies de otra persona.
4 Jehová proveyó el sacrificio de rescate de Jesucristo tanto para los ricos como para los pobres. (2 Corintios 5:14.) Por lo tanto, si favoreciéramos a los ricos, supondría una desviación de la fe de Cristo, quien ‘se hizo pobre para que nos hiciéramos ricos mediante su pobreza’. (2 Corintios 8:9.) No evaluemos nunca a la gente de ese modo ni la honremos con el motivo impropio. Dios no es parcial, y si nosotros lo fuéramos, estaríamos ‘dictando fallos inicuos’. (Job 34:19.) Si deseamos agradar a Dios, no sucumbiremos a la tentación de mostrar favoritismo o de ‘admirar personalidades para nuestro propio provecho’. (Judas 4, 16.)
5 Santiago indica quiénes son verdaderamente ricos y exhorta a amar a todos con imparcialidad. (Santiago 2:5-9.) ‘Dios escogió a los pobres para que sean ricos en fe y herederos del reino.’ Es así porque los pobres suelen responder mejor al mensaje de las buenas nuevas. (1 Corintios 1:26-29.) La clase rica materialmente oprime a la gente en lo que tiene que ver con deudas, salarios y causas legales. Habla mal de Cristo y nos persigue por llevar su nombre. No obstante, debemos estar resueltos a obedecer “la ley real”, que exige que amemos al prójimo, sea este rico o pobre. (Levítico 19:18; Mateo 22:37-40.) Como así lo manda Dios, mostrar favoritismo es ‘obrar un pecado’.

‘La misericordia se alboroza sobre el juicio’

6 Si no tenemos misericordia y mostramos favoritismo, transgredimos la ley. (Santiago 2:10-13.) Al dar un paso en falso en este punto, nos hacemos ofensores respecto a todas las leyes de Dios. Los israelitas que no cometían adulterio pero eran ladrones, transgredían igualmente la Ley mosaica. Como cristianos, se nos juzga según “la ley de un pueblo libre”, el Israel espiritual con quien se ha celebrado un nuevo pacto y tiene escrita la ley en el corazón. (Jeremías 31:31-33.)
7 Si afirmamos tener fe, pero seguimos mostrando favoritismo, nos hallamos en peligro. A aquellos que no tienen amor ni misericordia se les hará el juicio sin misericordia. (Mateo 7:1, 2.) Santiago dice: “La misericordia se alboroza triunfalmente sobre el juicio”. Si aceptamos la guía del espíritu santo de Jehová y tratamos siempre a los demás con misericordia, no se nos condenará cuando se nos juzgue. Por el contrario, se nos tendrá misericordia y así esta triunfará sobre la justicia estricta o el juicio adverso.


*** w78 22/12 p 25-26  El punto de vista bíblico ***

El punto de vista bíblico
¿Es un pecado mostrar favoritismo?
SEGÚN la Biblia, todo lo que no armonice con la personalidad, normas, caminos y voluntad de Dios es un pecado. Puesto que el hombre fue creado a la imagen de Dios, el no reflejar esa imagen apropiadamente es un pecado. (Gén. 1:26, 27; Rom. 3:23) Cuando un hombre muestra favoritismo, ¿impide esto que él manifieste que está hecho a la imagen de Dios y que refleje la gloria de su Creador? Ciertamente que sí, pues “Dios no es parcial.”—Hech. 10:34.
Por lo tanto, los cristianos deben guardarse de mostrar favoritismo. Es un pecado que fácilmente puede enredarlos. De hecho, en el primer siglo hubo creyentes que sucumbieron a este pecado. El discípulo cristiano Santiago escribió: “Hermanos míos, ustedes no están teniendo la fe de nuestro Señor Jesucristo, nuestra gloria, con actos de favoritismo, ¿verdad? Pues, si entra en una reunión de ustedes un varón con anillos de oro en los dedos y con ropa espléndida, pero entra también un pobre con ropa sucia, pero ustedes miran con favor al que lleva la ropa espléndida y dicen: ‘Tú toma este asiento aquí en un lugar excelente,’ y dicen al pobre: ‘Tú quédate de pie,’ o: ‘Toma tú ese asiento allá debajo de mi escabel,’ tienen distinción de clases entre ustedes mismos y han venido a ser jueces que dan fallos inicuos, ¿no es verdad?”—Sant. 2:1-4.
Considere lo que Santiago dijo aquí. ¿Podía una persona adherirse a la fe centralizada en Jesucristo y al mismo tiempo manifestar favoritismo para con la gente? Eso es imposible, pues Jesucristo “se dio a sí mismo como rescate correspondiente por todos.” Además, es la voluntad de Dios “que hombres de toda clase sean salvos y lleguen a un conocimiento exacto de la verdad.” (1 Tim. 2:3-6) Por lo tanto, era contrario a la fe cristiana que el creyente diera a entender por sus acciones que los ricos eran más merecedores de oír las “buenas nuevas” que los pobres.
No obstante, eso era lo que algunos cristianos estaban haciendo. Si un rico venía a una de sus reuniones, hacían esfuerzos especiales por darle la bienvenida y llevarlo a un asiento excelente, cómodo. Sin embargo, cuando un pobre en harapos asistía a una reunión, casi se le trataba con arrogancia. En realidad se le decía: ‘Quédate donde estás. O, si prefieres sentarte, siéntate en el piso.’ El que decía esto tenía tan poca consideración por el hombre pobre que no le importaba en absoluto que éste se quedara parado o se sentara en un nivel inferior al de un escabel. ¿Qué llamó el discípulo Santiago a las personas que hacían tales distinciones de clases? Eran “jueces que dan fallos inicuos.”
Al no dar la bienvenida al hombre pobre, no lo estaban tratando como a una persona por la cual Cristo había muerto, ni tampoco como a alguien que tenía el derecho de llegar a adquirir “conocimiento exacto de la verdad.” Estaban evaluando al hombre sobre la base de sus posesiones. Esto ciertamente era inicuo, pues era totalmente contrario al punto de vista que Jehová Dios y Jesucristo tienen de la gente. Violaba también el espíritu de la enseñanza de Jesús de que todos los miembros de la congregación son “hermanos,” y que ante Dios son iguales.—Mat. 23:8.
Además, el discípulo Santiago indicó que era irrazonable mostrar favoritismo a los ricos. Leemos: “Escuchen, mis amados hermanos. Dios escogió a los que son pobres respecto al mundo para que sean ricos en fe y herederos del reino, que él prometió a los que lo aman, ¿no es verdad? Ustedes, sin embargo, han deshonrado al pobre. Los ricos los oprimen a ustedes, y los arrastran ante los tribunales, ¿no es verdad? Ellos blasfeman el nombre excelente por el cual ustedes fueron llamados, ¿no es verdad?”—Sant. 2:5-7.
Los creyentes a quienes Santiago dirigió sus palabras sabían que la mayoría de los que abrazaban la fe cristiana habían venido de entre los pobres. Como anteriormente había escrito el apóstol Pablo a los corintios, esto era fácil de observar. “Ustedes contemplan,” dijo Pablo, “su llamamiento por él, hermanos, que no muchos sabios según la carne fueron llamados, no muchos poderosos, no muchos de nacimiento noble.” (1 Cor. 1:26) A diferencia de muchos de los pobres y afligidos que de veras tenían anhelo por Dios y que reconocían que dependían de Él, los ricos por lo general confiaban en sus riquezas. Debido a que los pobres tenían la actitud correcta para con las cosas espirituales, Jehová Dios consideró que era apropiado ensalzarlos. En el mundo, los pobres no poseían nada... no tenían dignidad, influencia, prominencia. Pero Jehová Dios los favoreció con inapreciables riquezas espirituales, y los hizo ricos en fe, designándolos herederos del reino celestial. Por eso, era irrazonable el que los cristianos deshonraran a los pobres que vinieran a una de sus reuniones de congregación y que no consideraran que ni siquiera merecían tener un asiento.
Igualmente, era irrazonable dar tratamiento preferencial a los ricos. Como clase, los ricos no merecían este tratamiento, pues sus acciones no los recomendaban como personas excelentes. Eran opresivos, ásperos y desamorados. Estaban entre los principales opositores del cristianismo, y blasfemaban el nombre de Cristo.
Además, el dar tratamiento parcial a algunos individuos violaba el nuevo mandamiento que Jesucristo había dado a sus seguidores. El Hijo de Dios declaró: “Les doy un nuevo mandamiento: que se amen unos a otros; así como yo los he amado, que ustedes también se amen los unos a los otros. En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre ustedes mismos.” (Juan 13:34, 35) Jesucristo manifestó un amor abnegado. Estuvo dispuesto a entregar su vida por otros. Por lo tanto, puesto que la ley dada por medio de Moisés solo exigía que se amara al prójimo como a uno mismo, el nuevo mandamiento en realidad exigía más. A la luz de esto, el que un cristiano deshonrara a un hombre pobre era una violación grave de la ley del amor.
El discípulo Santiago recalcó este mismo punto, diciendo: “Si ustedes, pues, practican el llevar a cabo la ley real según la escritura: ‘Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo,’ están haciendo bastante bien. Pero si continúan mostrando favoritismo, están obrando un pecado, porque son censurados por la ley como transgresores.” (Sant. 2:8, 9) El que los cristianos bajo el nuevo mandamiento mostraran amor de prójimo al hombre pobre era encomiable, aunque no cumplía a cabalidad la obligación que ellos tenían para con él. Sin embargo, al deshonrar al pobre, estaban pasando por alto la “ley real,” la ley del gran Rey Jehová, que también es una ley regia o excelente. Sobre la base de esa ley, todo el que mostrara favoritismo, era pecador.
Por consiguiente, si deseamos la aprobación de Dios y Cristo, tenemos que desarraigar de nuestro corazón cualquier tendencia a mostrar favoritismo. La posición de un individuo en el mundo, su instrucción académica o su posición financiera no debe afectar el juicio que nos forjemos de él como persona. Tampoco debemos despreciar a persona alguna, prescindiendo de lo humilde que parezca. Si el Dios Altísimo considera que una persona merece su amor, ¿quiénes somos nosotros para decir que tal individuo no merece nuestro amor? Eso ciertamente sería inicuo. El que lo hiciera daría a entender que es mayor que Dios.

*** W 07 15/9 p 26-30 ¿De qué maneras practicamos la misericordia? ***

“Si continúan mostrando favoritismo”

8 En su carta, Santiago nos advierte de una actitud contraria a la misericordia y a “la ley real”, o ley del amor. “Si continúan mostrando favoritismo, están obrando un pecado, porque son censurados por la ley como transgresores.” (Santiago 2:8, 9.) De hecho, si favorecemos indebidamente a una persona porque tiene dinero o prestigio, corremos el peligro de volvernos menos sensibles al “clamor [...] del de condición humilde” (Proverbios 21:13). Ciertamente, el favoritismo puede ahogar nuestros sentimientos de misericordia. Así pues, si queremos practicar la misericordia, debemos tratar a todos con imparcialidad.
9 Ahora bien, ¿quiere decir lo anterior que no se puede tener nunca una consideración especial con nadie? Ni mucho menos. Pensemos en el caso de Epafrodito, colaborador de Pablo. El apóstol escribe a los cristianos de Filipos: “Sigan teniendo aprecio a hombres [como Epafrodito]”. ¿Por qué motivo? “Porque a causa de la obra del Señor llegó a estar muy próximo a la muerte, al exponer su alma al peligro, para compensar de lleno la ausencia de ustedes aquí para prestarme servicio personal.” (Filipenses 2:25, 29, 30.) Sin lugar a dudas, Epafrodito había desempeñado su servicio fielmente y por ello merecía que lo trataran con mucha consideración. Además, en 1 Timoteo 5:17 leemos: “Que los ancianos que presiden excelentemente sean tenidos por dignos de doble honra, especialmente los que trabajan duro en hablar y enseñar”. En efecto, las personas espirituales merecen nuestro reconocimiento. Tener consideración con ellas no es ninguna muestra de favoritismo.

*** W 96 15/11 p 25-27 ¿Imitamos a nuestro Dios imparcial? ***

Testimonio de la imparcialidad de Jehová

Jehová es el ejemplo perfecto de imparcialidad. Desde el mismo principio de la Biblia leemos que trató imparcialmente a los seres humanos. Podemos aprender mucho de estos excelentes ejemplos y recordatorios.
Jehová mostró imparcialidad cuando hizo que el apóstol judío Pedro proclamara las buenas nuevas a Cornelio y otros gentiles en 36 E.C. En aquella ocasión, Pedro dijo: “Dios no es parcial, sino que, en toda nación, el que le teme y obra justicia le es acepto”. (Hechos 10:34, 35.)
En sus relaciones con la familia humana, Jehová siempre ha mostrado imparcialidad. Cristo Jesús dijo de su Padre: “Él hace salir su sol sobre inicuos y buenos y hace llover sobre justos e injustos”. (Mateo 5:45.) Ponderando aún más la imparcialidad de Dios, Pedro testificó: “[Él] es paciente para con ustedes porque no desea que ninguno sea destruido; más bien, desea que todos alcancen el arrepentimiento”. (2 Pedro 3:9.)
En tiempos de Noé, cuando “la maldad del hombre abundaba en la tierra, y [...] toda inclinación de los pensamientos del corazón de este era solamente mala todo el tiempo”, Jehová decretó la destrucción de aquel mundo de la humanidad. (Génesis 6:5-7, 11, 12.) No obstante, por orden divina y a la vista de todos sus contemporáneos, Noé hizo un arca. Durante el tiempo que él y sus hijos estuvieron construyéndola, Noé fue también “predicador de justicia”. (2 Pedro 2:5.) A pesar de que Jehová sabía que el corazón de aquella generación se inclinaba hacia la maldad, obró con imparcialidad y le envió un mensaje claro. Apeló a su mente y corazón al hacer que Noé construyera y predicara. Aquellos hombres tuvieron sobradas oportunidades para reaccionar favorablemente, pero “no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a todos”. (Mateo 24:39.)
¡Qué excelente ejemplo de la imparcialidad de Jehová! En estos críticos últimos días hace que sus siervos proclamen las buenas nuevas del Reino con la misma imparcialidad. Además, estos no se contienen de declarar el día de la venganza de Jehová. A la vista del público, presentan imparcialmente el mensaje de Jehová para que todos lo oigan. (Isaías 61:1, 2.)
Las promesas que Jehová hizo a los patriarcas Abrahán, Isaac y Jacob evidenciaron que es un Dios imparcial. Aquel que fue designado para que ‘mediante él todas las naciones de la tierra ciertamente se bendijeran’, provendría del linaje directo de estos hombres. (Génesis 22:18; 26:4; 28:14.) Tal Personaje resultó ser Cristo Jesús. Con su muerte y resurrección, Jehová proporcionó el medio de salvación para la humanidad obediente. En efecto, los beneficios del sacrificio rescatador de Cristo están a disposición de todos sin parcialidad.
En los días de Moisés, la imparcialidad de Jehová se manifestó de un modo muy interesante en el caso de las hijas de Zelofehad. Las cinco mujeres se hallaban en una situación desesperada con respecto a su herencia paterna en la Tierra Prometida. Era la costumbre en Israel que la heredad de la tierra pasara a través de los hijos varones, pero su padre había muerto sin dejar un hijo que recibiera la herencia. De manera que pidieron a Moisés que se les diera un trato imparcial: “¿Por qué debe ser quitado el nombre de nuestro padre de en medio de su familia porque no tuvo hijo? Oh, danos una posesión en medio de los hermanos de nuestro padre”. Jehová escuchó sus súplicas y ordenó a Moisés: “En caso de que algún hombre muera sin tener hijo, ustedes entonces tienen que hacer que su herencia pase a su hija”. (Números 27:1-11.)
¡Qué amoroso precedente de imparcialidad! Para asegurarse de que la herencia tribal no pasara a otra tribu cuando las hijas se casaran, se les ordenó casarse solamente dentro “de la familia de la tribu de sus padres”. (Números 36:5-12.)
La imparcialidad de Jehová se aprecia aún más por lo que ocurrió en los días del juez y profeta Samuel. Jehová lo había comisionado para que ungiera un nuevo rey de la tribu de Judá, de la familia de Jesé, oriundo de Belén. Pero los hijos de Jesé eran ocho; ¿cuál de ellos sería ungido rey? La imponente estatura de Eliab impresionó a Samuel. En cambio Jehová, que no se deja influir por las apariencias, dijo a Samuel: “No mires su apariencia ni lo alto de su estatura [...]. Porque no de la manera como el hombre ve es como Dios ve, porque el simple hombre ve lo que aparece a los ojos; pero en cuanto a Jehová, él ve lo que es el corazón”. Se escogió a David, el hijo menor de Jesé. (1 Samuel 16:1, 6-13.)

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Favoritismo: Existe favoritismo por acción y por inacción.

Por acción hace referencia a  tratar a alguien de manera especial para influir en este en alguna toma de decisión que puediera ser influenciada mediante dicho trato. Estas decisiones pudieran incluir la elección para un puesto de superintendencia, para tener una relación que permita la ayuda material. La acción de favoritismo siempre esta influenciada por pensar en los intereses propios y no en los de los demás.

Por inacción hace referencia a evitar  la relación con alguien que pensamos no nos favorecería o que consideramos indigna de recibir cierto trato.

Ejemplos:
Por acción
 - Una familia puede querer relacionarse con algún matrimonio de la congregación para que estos lo inviten a cenas, vacaciones, matrimonios etc. 
 - Un hermano cuya esposa no asiste con regularidad al salón hace que esta asista cuando se efectúa la visita de un superintendente viajante, así esta acción influirá en el superintendente al ver que aun cumple con los requisitos para seguir o tienen ciertos privilegios en la congregación. Lo mismo puede ocurrir con salir a predicar o invitar a comer al siervo.
- Un hermano puede dar o quitar privilegios a otro hermano con la intención de influir en algún trato comercial que estos pudieran tener.
-Unos novios pudieran escoger a ciertos hermanos en su lista de matrimonio por consideración a que estos darían buenos regalos.  


Por inacción
- Una familia pudiera no relacionarse con otra por considerarla muy pobre o que sus hijos pudieran adquirir enfermedades, malos hábitos etc.
- Unos novios pudieran descartar a ciertos hermanos de su lista de matrimonio por consideración a que estos no daría buenos regalos. 
- Existe quienes no asisten a la sala 2 de la escuela  pues piensan que la sala principal es de mejor beneficio o que los hermanos asignados en la sala 2 son de menos experiencia y no valdria la pena asistir a ella.
- Podríamos pasar por alto a algún transeúnte o alguna casa en la predicación por considerar que en ella no son dignos de escuchar las buenas nuevas. Los criterios pueden ser varios y depende de cada personalidad, muy ricos, muy sucios, muy religiosos, extranjeros, de poca educación, etc.

Algunos piensan que Jehová es Parcial por escoger a algunos individuos o una nación por sobre otra.

Lo cierto es que en base a la definición de favoritismo, las acciones de Jehová carecen de tal característica.
1º Jehová nunca busca un beneficio propio al escoger a alguien por sobre otro.
2º Jehová piensa en el beneficio futuro que puede traer esa decisión y no solo en la acción presente.  

Ejemplo. 
Al escoger a Noe estaba salvando a Noe y a quien quisiera escucharle, las puertas estaban abiertas a la salvación, Jehová no ganaba nada con escoger a Neo por sobre otros.

Al Escoger a Abrahan  Jehova estaba dando consideración a todas las naciones de la tierra pues por medio del mesías todas estas se beneficiarían. Ademas constantemente dejo abiertas las puertas para quienes quisieran adorarlo se unieran a Israel. tal fue el caso de los egipcios que salieron tras el Éxodo, el caso de Rahab, el caso de los gabaonitas, el caso de Rut y en el siglo primero la oportunidad completa a la gente de las naciones tras la muerte del mesías cumpliendo así su palabra para con Abrahan.

Por definición al mostrar favoritismo estamos efectuando un juicio de merecedor o no a una persona. Merecedora de un don espiritual o un trato preferente, ademas de pensar en nuestro propio interés.
Con esta acción se violan varios principios y mandamientos.

(Mateo 22:39) El segundo, semejante a él, es este: ‘Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo’.

(1 Corintios 13:5) no se porta indecentemente, no busca sus propios intereses, no se siente provocado. No lleva cuenta del daño.

(Filipenses 2:4) no vigilando con interés personal solo sus propios asuntos, sino también con interés personal los de los demás.

(Santiago 2:13) Porque al que no practica misericordia se le hará [su] juicio sin misericordia. La misericordia se alboroza triunfalmente sobre el juicio.

(Lucas 6:38) Practiquen el dar, y se les dará. Derramarán en sus regazos una medida excelente, apretada, remecida y rebosante. Porque con la medida con que ustedes miden, se les medirá en cambio”.

(Hechos 20:35) En todas las cosas les he exhibido que por medio de laborar así tienen que prestar ayuda a los que son débiles, y tienen que tener presentes las palabras del Señor Jesús, cuando él mismo dijo: ‘Hay más felicidad en dar que en recibir’”.


 


 


Finalmente debemos obrar como lo muestra 

(Lucas 10:33-37) Pero cierto samaritano que viajaba por el camino llegó a donde estaba y, al verlo, se enterneció. 34 De modo que se le acercó y le vendó sus heridas, y vertió en ellas aceite y vino. Luego lo montó sobre su propia bestia y lo llevó a un mesón y lo cuidó. 35 Y al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al mesonero, y dijo: ‘Cuídalo, y lo que gastes además de esto, te lo pagaré cuando vuelva acá’. 36 ¿Quién de estos tres te parece haberse hecho prójimo del que cayó entre los salteadores?”. 37 Él dijo: “El que actuó misericordiosamente para con él”. Entonces Jesús le dijo: “Ve y haz tú lo mismo”.

Seguramente el sacerdote y el levita hubieran pensado que ese hombre era rico enseguida lo hubieran ayudado.
EL samaritano no dio consideración a ese aspecto, se gasto en tiempo , energía y materialmente para amar a su prójimo. 




 “Ve y haz tú lo mismo”.

 


 


 








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